sábado, 10 de mayo de 2008

PEQUEÑA HISTORIA DE LAS PALABRAS (I)

Feb 14
LOS COLORESCada palabra tiene su pequeña historia. Poco a poco iremos desvelando algunas curiosas. Hoy toca escribir, que hablar es un ejercicio cansino, sobre los colores y señalar de manera sucinta la travesía realizada para llegar al lugar en el que están situadas.De la palabra latina níger se derivan las palabras negro o denigrar. “Denigrar al negro” es una redundancia. Verde tiene también origen latino. De dicho termino derivan los sustantivos verdura o verdugo, en su origen, rama verde que se usaba para propinar los castigos estipulados. Más tarde, el instrumento se hizo carne y habito entre nosotros, de manera siniestra. Vergel viene del occitano vergier, que, a su vez, proviene del latín viridarium, arboleda.La palabra blanco proviene del germánico blank, brillante, blanco. Derivados son: blancor, blancura, blanca, moneda de escaso valor, blanquear. Incluso el psicodélico blancazo tiene el mismo origen. El latín tenía dos palabras: candidus, blanco brillante, y albus, blanco mate. De candidus se derivan las palabras candido, inocente, candidato, candente, incluso cano. De albus se derivan las palabras alba y álbum. Rojo proviene del latín russeus, rojo fuerte.Carmesí proviene de la palabra persa kirm, un parásito de las encinas del que se obtenía ese color tan característico. En árabe hispánico se transformó en qarmazî. Probablemente el castellano lo tomó del catalán carmesí, pues es anterior. Carmín proviene del mismo término. Bermejo es otra palabra para señalar el rojo. Proviene del latín vermiculus, insecto del que se obtenía un tinte colorado. En portugués es vermelho; y en catalán, vermell. En castellano tenemos bermellón.Escarlata proviene del latín sigillatum, estampado o marcado por un sello. De sigillatum proviene nuestro sello, que no es el séptimo, pero casi. Esa palabra tuvo un viaje, cuando menos, curioso. En árabe se transformó en siqillat, tejido de seda brocado de oro; y, poco a poco, en escarlata. (Ojala fuera O´Hara). El latín tenía otra palabra para designar el rojo: rubeus, de donde proceden nuestro rubio rubicundo, nuestro rubor de rubí, nuestra rúbrica y la rubéola de nuestros hijos. En Aragón la misma palabra se convirtió en royo.Azul proviene de la palabra persa lazaward, lapislázuli; marrón, del francés, significa castaña.La palabra amarillo viene, probablemente, de amarus, amargo en latín o latín amargo, a saber. Con el tiempo, dicha palabra se convirtió en amarellus.La palabra ictericia, sin embargo, tiene raíz griega. Como la palabra melancolía, bilis negra, palabra muy querida de Q. P