lunes, 12 de mayo de 2008

VISTO, OÍDO, LEÍDO (V)

Abr 6
# Aparece en primera página del periódico El Diario Vasco del 27 de marzo, y en titulares, la siguiente afirmación: El PSOE advierte a los nacionalistas que no se hipotecará por un acuerdo de investidura. Insistimos, una vez más, que el verbo advertir en su acepción de “hacer advertencia” o “hacer notar” debe llevar pospuesta la preposición de. Otra cosa sería: “He advertido un escape en el lavabo”, pues aquí “advertir”equivale a “observar”. Pequeño matiz, pero importante.Una errata similar aparece en el diario Qué!, de fecha 2-4-2008# En los viejos sepulcros de Tarquinia y de Roma leíase una frase, a modo de epitafio, un deseo que siempre nos ha conmovido. Decía en latín: “Sic tibi terra levis” (que la tierra te sea leve). Un hermoso deseo lleno de ternura y de sabiduría.# Una curiosa costumbre del archipiélago balear es citar a los vientos por un nombre propio. Ni norte, ni sur, ni este ni oeste. La tramuntana es un fuerte aire que procede del norte y pule las estrellas. El mestral llega del nordeste. El xaloc, (jaloqueo o siroco), del sur, y trae arena y fiebre. El garbí -bueno para navegar de bolina-, del sudeste. El mitjorn, como su nombre indica, se levanta al mediodía y cae al atardecer. Levant y ponent soplan de donde se infiere. El terral es más indeterminado, pero siempre sopla en dirección al mar. A cada punta de la rosa le corresponde un viento. Tal costumbre la consideramos un símbolo de la ancestral sabiduría mediterránea, y nos hace soñar con aquellas singladuras de fenicios, cartagineses, romanos, árabes, berberiscos y catalanes (los últimos en llegar), sobre sus naves de madera, junto al ruido de las jarcias y de los obenques, en el mar divino que nos trajo a Odiseo hasta la isla Perejil. # Ignoramos si en el País vasco se bautizan los vientos. Gallego se le llama al oeste, y sorgiñ aizea (viento de las brujas) al sur, aunque esta metáfora quede constreñida al medio rural. # Al escritor cubano Severo Sarduy le preguntó un lector cómo empezaba sus novelas y si le tenía miedo (un lugar común) al folio en blanco. Negó esto último y aseguró que él elegía una palabra al azar y que dicho término quedaba convertido así en el arranque de su relato… A Q.P. le parece, al margen de la ironía, un sistema simple y efectivo. Lo recomendamos.# Es curioso constatar cómo proliferan últimamente las novelas que ponen en tela de juicio los evangelios y la autenticidad de la vida de Jesús. Toda investigación -al margen de la fe- es buena y conveniente, pero debe acompañarse de rigor, conocimientos y buena voluntad. Las ventas no son lo más importante. Además, se diría que se tiene más prisa en destruir los testimonios de los apóstoles que en ojear libros sagrados de otras religiones -y son muchas, casi infinitas-, como si nos merecieran un respeto negado al cristianismo. Desde el inapelable bodrio del Código Da Vinci, ¡qué no se ha dicho! Echamos de menos a escritores preocupados por el credo cristiano, aunque no despejen la oscuridad: Bernanos, Claudel, Greene, Carlos Rojas… Para ellos, todo nuestro respeto. # La mediocridad de nuestra televisión nos lleva a preguntarnos si este adocenamiento es lo que pide el televidente porque es mentecato y no le interesa elevar sus niveles de conocimiento, o se le está volviendo idiota a base de darle subproductos y estiércol. Hoy, los ciudadanos de la extinta Unión Soviética saben muchísimo de ballet, porque durante años se promovió entre el pueblo -muy inferior entonces, en educación, al español- el gusto por este bello espectáculo. Da igual. Pronto aparecerá en le televisión un homínido hablando de la mulata que bailaba con las bragas en la mano…# Y nos preguntamos ante estos hechos supuestamente incoercibles: ¿no puede establecerse en cada autonomía un comité asesor que garantice el decoro, el buen gusto y las formas civilizadas de los contenidos televisivos que recibimos a diario los ciudadanos? ¿O es que estamos en las garras de los más soeces, procaces, groseros e indecentes guionistas y programadores? (millonarios en euros, por cierto.) Si es esto último, habría que mandarlos al paredón (figurado) por el mal que nos están haciendo a todos.# Porque el peligro social no lo está tanto en esas pobres chicas que hacen la calle, bolsito en bandolera, por las aceras de Fleming, o de Azca, o de la Casa de Campo, o de la Montera, o de la Ballesta, o de Ramblas Bajas, o de Vía Sindicato, o de Las Cortes o de tantos barrios rojos de nuestro carpetovetónico solar. Ellas sudan su jornal y, a lo más, podrían dejarte un sabor a pecado, como antes te dejaban unas purgaciones que se curaban, a los tres días, con penicilina; nada que un hombre desconozca. Pero es que ahora, la vileza, lo aberrante, se te cuela en el comedor ante la mirada complacida de los chaveas, éstos siempre preparados para adaptarse cuanto antes -pobre Peter Pan- al delicioso mundo de los adultos. La tele, a día de hoy, tiene muchísimo más riesgo que Mesalina, la Chelito y la Dolores juntas, ¡pobres inocentes! # Y no sólo va de sexo; va de ordinariez, de chabacanería, de zafiedad, de mierda confitada…

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