sábado, 10 de mayo de 2008

COLABORACIÓN (I)

Ene 23
Juan Larrea: nómina de silencios
Queramos, pues, o no.La transparencia de Juan Larrea Celayeta viaja a lo largo de la historia. La asimilación verdadera de una obra por la sociedad en la que nace puede llevar siglos, o incluso milenios. Otra cosa es el reconocimiento que debiera otorgarse y la ignorancia que suele perpetrarse entre unos u otros sectores y poderes papanáticos del campo en cuestión.El desasosiego que genera búsqueda permanente exige honestidad, quizá para huir de uno mismo, quizá para encontrarse.Hay poetas que absorben para recrear y se recrean enseguida, para lo cual, se sirven de palancas, poleas, andamios y cualquier artilugio del ámbito de lo extraliterario que eleve o sostenga. Mas también los hay -afortunadamente para la poesía- que hacen su trabajo con pasión, sin alharacas, muy quedo. Lucha interior, indagación, descubrimiento, vuelo, caída, silencio, resurgir… Todo menos el simulacro cobarde.Quien halla autenticidad, comparte, disemina, cultiva, avienta… Esta faceta era tan evidente, que siempre se le ha reconocido, pero también a medias. Y ahora dispondré del tono desmelenado de Favorables para expresar algo más que una intuición: el surrealismo llegó a ser lo que es en la historia de la poesía gracias a Juan Larrea.
I - Al azar del idiomaSeñala Zubiri: no es la vida lo que nos fuerza a pensar, sino que es la intelección lo que nos fuerza a vivir pensando.(1) Las concepciones de Juan Larrea han impulsado la evolución de los principales movimientos de vanguardia, tanto en su papel teórico(2) , como en el de creador, sin desdeñar su aportación vital.No se trata de una mera aportación cuantitativa: más poemarios de una u otra tendencia, más obra crítica, más manifiestos, más revistas… Versión celeste es una obra única en la lírica contemporánea, por coherencia, autenticidad, innovación y, ante todo, altura poética -aún por desentrañar-. En cuanto a la ingente obra crítica de Juan Larrea, baste decir que si hoy podemos aquilatar la obra de César Vallejo, es gracias al trabajo fundamental de Larrea, que abarca a Huidobro, Prados, León Felipe, Darío, Blake… Simbólicamente, la obra del Guernica de Picasso le debe mucho a Larrea en lo ideal y en lo material. En aquel Montparnasse mítico, en febrero de 1929, edita Larrea con César Vallejo la revista Favorables París Poema: Gerardo Diego, Vicente Huidobro, Juan Gris, Tristan Tzara... Gerardo Diego, en 1929, le escribía:Va ganando la idea de que la mejor poesía actual procede, no ya de Juan Ramón, sino de Guillén y de ti, dos orientaciones opuestas. Por ejemplo, en el último libro de Alberti, Sobre los ángeles, hay una última parte en que tu influencia es patente, aunque asimilada a su estilo.(3)Huidobro, cuando César González-Ruano, en 1931, le pregunta ¿qué poeta español le interesa a usted más? responde:Juan Larrea, sin posible vacilación. Larrea es el genio joven. Todo en él es extraordinario.(4)Cernuda, ya desde el exilio, en 1957, afirma:A él [Larrea] le debieron Lorca y Alberti (y hasta Aleixandre) no sólo la noticia de una técnica literaria nueva para ellos, sino también un rumbo poético que sin la lectura de Larrea dudo que hubiesen hallado (…) Existía en Larrea no sólo la posibilidad de un poeta, sino la realidad perceptible de que era un poeta; un poeta acaso más interesante que alguno de éstos pertenecientes a la Generación de 1925.(5)El Presupuesto vital(6) resiste muy bien el paso de los años:Posturas desencajadas que lo mismo se producen en los grandes macizos seculares que en los diminutos istmos efímeros. Máximo error. Inteligencia y sensibilidad son enemigas, pero no en el tiempo ni en el espacio, sino en cada interior humano, donde únicamente existen. Ese y no otro es su campo de refriega.La vocación acomplejada de singularidad, como bien sabía nuestro poeta, lleva las alas cortadas. La visión nocturna, cual largo itinerario del espíritu, no se deja cegar por brillos efímeros. Las imágenes no se imponen, se someten incondicionalmente a la indagación. Plus ultra. Ya en junio de 1919, en carta a Gerardo Diego, Larrea critica al ultraísmo como gongorismo de pantalón largo, vano y artificial, cuya oscuridad se debía a un deseo de distinción sin más, y su raíz solamente al odio a lo pasado, preconizado por espíritus mediocres.(7)“Inteligido” y superado pronto el ultraísmo, proyectado en tiempo y en espacio el creacionismo, la indagación sin asideros ni concesiones a complacencias vanidosas sobre fórmulas logradas, lleva a nuestro poeta a pensar el surrealismo. Juan Larrea, cuando converge con el surrealismo, crea surrealismo. Asimilar verdaderamente es transformar nuestros esquemas de pensamiento y, más aún, transformar lo pensado. O crearlo, si hablamos de un pensamiento audaz, innovador, no fundamentalmente receptivo.Un creacionismo anclado en las asociaciones descriptivas le resultaba estrecho. El poema debía responder a esa inquietud, a esa búsqueda, no obedecer a la voluntad del poeta. Este convencimiento, que parece otorgar vida propia al poema, hace evolucionar el creacionismo al encuentro con el surrealismo (prescindamos de referencias umbilicales en favor de los vasos comunicantes, aunque la crítica viene aceptando el carácter precursor del creacionismo).Para Larrea, cuya búsqueda interior sin tregua coadyuva esencialmente al dinamismo vertiginoso de la poesía de principios del siglo pasado, la escritura automática, axioma y técnica del surrealismo, sirve al poema, no al poeta. Escribía en su diario:Jugarse a sí mismo al azar del idioma, hacerse una voluntad fuerte para encontrar a cada instante la manera de sacrificar esa misma voluntad. Tratar de comprender todo para sacrificar esa comprensión. Pero cuidado con hacerse demasiado puro. Hay que saber también sacrificar la pureza, hay que hacerse minúsculo, no ante los demás, sino ante sí mismo.(8)
II - Sacrificar la purezaLa distancia entre un poeta y su sociedad no es intencional. Responde a la esencia de la poesía y al ser del cantor, que aborrece hollar senderos comunes, que no se ciñe a un desbrozar cansino. Que sabe de un deber germinativo en la forma entrañada al sueño. Cuando un poeta así persiste en su metal de voz, podemos darnos todos (no únicamente los poetas venideros) con un canto en los dientes. Si el Yo del poeta habla tanto de sí es porque se expresa en representación de los muchos que en su singularidad se personifican.(9)En un poeta así confluyen las ansias de ruptura creadoras y la fidelidad más absoluta al sentido que no puede dejar de crearse en cada vuelo de la palabra, vuelo que nace en la entraña de su tiempo, donde vendrá a posarse.Los saltos geográficos (Bilbao, Madrid, París, altiplano andino(10) , Madrid, París, México, Argentina…) llegarán a ser algo más que reflejo del carácter inquieto de un espíritu cuyas alas se otoñaron hace tiempo, que ha cedido su acera a la luna descalza, que deja fluir sus huesos entre las hojas, que sabe que por su propio peso la tristeza baja los grados de la escala social / entre los gritos profesionales del horizonte y que, a pesar de todo, el hombre es la más bella conquista del aire, aunque hoy lleve un chaleco sin siquiera una sombra de hiedra /y un poco de atardecer entre los ladrillos del corazón. Considero que las más altas cotas del surrealismo se dan en la obra de poetas que lo asimilan a partir de una evolución personal, como Lorca, Alberti, Aleixandre, César Vallejo o el mismo Larrea. Siendo Juan Larrea el introductor del surrealismo en España, quien, como hemos visto, influye directamente en la evolución de la obra de Lorca y Alberti, podemos deducir que su particular forma de llegar al surrealismo, de interpretarlo y re-crearlo, su concepto, condiciona decisivamente los avatares de este movimiento y la rica presencia de algunos de sus rasgos en generaciones posteriores, hasta grandes poetas actuales, como Antonio Gamoneda.Una revolución formal no es una moda de las que siguen los mediocres fustigados por Juan Larrea, quienes se arriman a la luz que no saben ver confundiéndola con un mero barniz de novedad. Lástima que, como señala José Hierro:Cuando pasan, son los auténticos los que desaparecen bajo el alud de los imitadores. (…) Por querer ser como imaginaba que eran aquellos a quienes se dirigía, dejó de ser él mismo. Y la poesía no nace donde exista la menor insinceridad, por muy altas razones que parezcan hacer necesaria esa falta de verdad total.(11)Seguirán pasando de puntillas, si acaso, por sus primeros versos, incapaces de percibir ya en ellos una promesa que llega como partículas aceleradas. Seguirá la distancia entre reconocimiento y conocimiento. Y la crítica mediocre continuará con sus eternos problemas de encasillamiento de los Poetas -con mayúsculas-. Pero la facilidad receptiva no es un criterio para Larrea, que sólo responde a la búsqueda de lo esencial.El poema verdaderamente creado tenía que buscarse en los márgenes mismos de la poesía, arriesgando todo, el arte y la escritura, la estimación personal que como recompensa se busca en ella.(12)Así, las palabras que dedica a su amigo César Vallejo en mayo de 1938,(13) en buena medida pueden ser aplicadas al mismo Larrea:La figura de César Vallejo corresponde, sin duda, a un concepto distinto al que el común sentir designa con el vocablo poeta. No es un cantor, sino un instrumento de la poesía viva, la cual, si se expresa en parte por medio de sus palabras, se autentifica corroborando su carácter creador, al manifestarse complementariamente a través de los actos extravoluntarios de su persona, convertida en encarnación ilustrativa del tema poético del mundo. De esa realidad profunda a que obedecía él mismo no tenía quizá más conciencia que la inefable noción filtrada a través de su sensibilidad propia.
[size=16]III - Entre los ladrillos del corazónCada verso se enfrenta o se escabulle como puede de la sinrazón. Y la euforia juvenil pasa factura. Caminábamos hacia el cementerio de Montparnasse, recordando la inundación de la noche anterior en el molino de Bárbara y Zoki. ¡Cuidado! –grité. El coche pasó rozando la rodilla de Felipe. Los poemas, artefactos animados, máquinas de fabricar emoción, no son re-creación de la vida, son vida. Tardamos en encontrar la tumba de Vallejo. Efectivamente, sobre la humildad de la lápida, un pequeño papel contenía versos.Gracias, Zoki: entré en Juan Larrea de tu mano amiga, como se entra en un torrente de luciérnagas, como se mira al Sena llevándose a Celán, como sube Gabriel tortuosas escaleras. No la utopía: la ucronía se edifica reconquistando tiempo, retomando las riendas de nuestro no-ser, sin ínfulas ni soflamas.Poetas: torres del hombre. Paso a paso, verso a verso, edificar la casa de todos con todo lo que de nosotros mismos ignoramos. ¡Queramos! No hay alternativa. El sentido de todo comienza en la nada, de ese impulso que nos falta, de la ausencia de Dios, de la fraternidad abandonada en la cuneta. Por vuestra amistad vuelvo a escribir. El sentido se materializa en ese caminar. No hay siglos inorgánicos, cada siglo arrastra, quizá en su intrahistoria, toda la ignominia y desintegración que le corresponde.Es la anomia de versos y de vidas que los corroboren, la que nos deja inermes frente a la barbarie, vacíos frente a los embriones. ¡Queramos! No hay otra alternativa. ¡Que el regalo del conocimiento amamante fantasía, aviente esperanza! José Ángel HernándezEl Catllar, 2-10-05[/size]-----------------------------------------------------------------------------1. Xavier Zubiri. Inteligencia sentiente. Alianza editorial, 1980.2. Larrea destacó como un poeta serio y distinto, que no hacía capillas literarias, a quien los ultraístas no podían sujetar disciplinarmente a su credo estético. Su triunfo no fue sólo el de sus poesías, sino el de las ideas y actitudes originales que la sustentaban, y que, comunicadas a Gerardo Diego, se hacían en éste convicción transformada y declarativa. (…) Por ello, sin proponerse combate alguno en el campo de la estética, llegó nuestro autor a superar a Gerardo Diego y al mismo Huidobro, que sí hicieron armas en él, en estos menesteres teóricos, insalvable medio para llegar a las formas. Más que a aquéllos, se puede reconocer a Larrea el primer lugar en la fundamentación estética del creacionismo. De ahí la rigurosa depuración de sus expresiones líricas. La poesía de Juan Larrea en el tiempo. Introducción a Versión Celeste. Cátedra. Edición de MIGUEL NIETO.3. Carta de 9 de junio de 1929, citada en Gurney, 1985, 15.4. Heraldo de Madrid del 6 de enero de 1931 (vid. Gurney, 1985, 16).5. Luis Cernuda, 1957, 194.6. Favorables París Poema, número 1, julio de 1926.7. Juan Larrea: cartas…, 1986, 93.8. Orbe: Testimonio poético. Cito por Bary, 1984, 110. M. Nieto. Cátedra.9. Juan Larrea. Torres de Dios: poetas. Ahondando en su memoria (León Felipe). Editora Nacional, 198210. Con Europa quisiera dejar todas sus viejas fórmulas de civilización –escribía poco antes de partir a Gerardo Diego-. Quedarme desenvuelto y desnudo para encontrarme digno de bañarme en el manantial de la inocencia del mundo. Con esta mira empieza mi aventura. Juan Larrea: cartas…, 1986, 225.11. Poesía social española contemporánea., p. 346. Poética de José Hierro. Leopoldo de Luis. Biblioteca Nueva.12. Introducción a Versión Celeste. Cátedra. Edición de MIGUEL NIETO.13. España, aparta de mí este cáliz. Profecía de América. Palabras preliminares por Juan Larrea. Ed. Séneca. México. 1940------------------------------------------------------------------------------------------Este artículo fue publicado anteriormente en la Revista : "EL PROMETEO MODERNO"