martes, 9 de diciembre de 2008

Visto, Oído, Leído (Revista de prensa y comunicación)

  •    A la artista donostiarra Esther Ferrer le han concedido hace unos días el Premio Nacional de Artes Plásticas, a través del Ministerio de Cultura, por su “labor pedagógica con los artistas jóvenes”. Ferrer se incorporó al grupo Zaj en 1967 (Hidalgo, Marchetti) y es conocida en medio mundo por sus instalaciones y performances, y por su labor didáctica.

  Ha corrido mucha tinta sobre el arte conceptual (que puede englobar indirectamente la performance y el happening, y si me apura, el povera y el minimal). Esta concepción nace sobre los sesenta y permanece vigente, con altibajos y diversas direcciones, hasta entrados los ochenta. Los presupuestos de John Cage y el grupo Fluxus (Beuys, a la cabeza) tienen que ver con un movimiento para el cual la idea es lo importante, más allá de la forma de la expresión artística. Se trata de potenciar aquélla y que el espectador pueda pensar por su cuenta y riesgo.

   Personalmente, y aunque servidor haya participado en alguna, creo que la performance tiene más de espectáculo teatral menor, si se hace con ingenio, que de arte en cualquiera de sus variables. Como contrapartida, se corre el riesgo de convertirlo en una gamberradita o en un acto pour épater le bourgeois. Pasearse por un sótano, bien untadito en miel, con una liebre entre los brazos y un violinista por acompañamiento (Beuys, acción),  o cortar lienzos y telas con unas tijeras, en plena mudez, ante un público expectante (Ferrer), me parece extralimitarse. Para expresar la soledad del ser humano o la alienación de nuestros semejantes, hubiera resultado más eficaz leer una página de Dostoievski, de Kafka, o un poema de César Vallejo. ¿No les parece a ustedes?

   Los happenings, cuyos más póximos antecedentes están el el neo-dadá, en John Cage y en los cursos que éste dio en la New York School for Social Research en los bajos cincuenta, remiten inevitablemente a Fluxus y a los artistas integrados en este grupo: Kaprov, Vostell, Brecha. Dice, con lucidez, Valeriano Bozal: “El happening aparece como la manifestación más radical de la crisis del objeto artístico y tradicional. Es un comportamiento, una actividad, una intervención, no un objeto”. Estamos de acuerdo, aunque señalemos ese riesgo de superficialidad.

   Refiriéndonos a las instalaciones, hemos podido ver algunas magníficas; y otras, menos. El artista tiene a su favor las dimensiones de la sala, su aislamiento y el hecho de que esté exento el trabajo de cualquier otra referencia. Así y todo, me gustan Soledad Sevilla, los catalanes Muntadas, Francesc Torres, Jordi Benito (con su impresionante “Mal-son. Las camas de la muerte”), sin olvidarme de Ferrán García Sevilla, Eva Lootz, Broodthaers, Robert Morris o Wolf Vostell (impresionante en su instalación “La Quinta del Sordo”). Todos muy interesantes; pero, a cambio ¡cuánta chapuza nos han condenado a ver los epígonos e imitadores!

 

   Esther, no me gustarías ni con Dios, ni con patria, ni renunciando a tu anarquismo (¿es real?); pero te doy la enhorabuena. Y recordemos el refrán: “Algo tendrá el agua cuando la bendicen”.

 

  •    A Juan Goytisolo (Barcelona, 1931), de la saga de los Goytisolo, escritor permanentemente elogiado por la crítica -y creo que por sobradas razones-, le acaban de conceder el Premio Nacional de las Letras Españolas (premio que hace dos años se llevó nuestro paisano y amigo Raúl Guerra-Garrido). El hombre se lo ha tomado con esa displicencia que va muy bien con su carácter y ha dicho que los premios ilusionan a los jóvenes, pero a él muy poco. No obstante, los cuarenta mil euros le vendrán de perlas para convidar a sus amigos a té verde en alguna soleada plaza de Marrakech. Recordaremos con agrado, entre sus novelas, Señas de identidad (1976), Juan sin tierra (1975) o la Reivindicación del Conde Don Julián (1976), las tres publicadas por la editorial Seix Barral.

 

  •    Nos visita el amigo y poeta Iosu Lerchundi. Iosu es un poeta autodidacto que tiene muy claras las ideas y con quien hablar resulta siempre satisfactorio. Le preguntamos:

   Blog -¿Cómo ves tu poesía?

   Iosu -Mi poesía es un acto espiritual que nace de la entraña, de una experiencia de exclusión y de dolor contenido. Cuando camino por las calles de mi barrio, de mi ciudad, y veo a un necesitado, y me rebelo, estoy escribiendo poesía. Cuando observo la presencia de un joven pidiendo libertad, me conmuevo y siento que estoy escribiendo poesía. Mi poesía está llena de vida. No hay vida sin ella.

   B - ¿Hacia donde se encamina ahora tu poesía?

   I - Mi poesía es una continua denuncia de la sinrazón, la insolidaridad, la manipulación escrita y realizada por gentes que creen estar en posesión de la verdad.

   B - Hubo un tiempo en que los poetas creían o querían cambiar el mundo con el ejercicio y lectura de sus versos. ¿Crees que este presupuesto tiene ahora mismo vigencia?

    I - La poesía puede acentuar las actitudes o comportamientos de aquellas personas que están dispuestas a sacrificar sus intereses por unas nobles conductas.

    B - Y los que en esto somos escépticos te preguntamos: ¿por qué no ocurre o no vemos que ocurra?

    I  -  En nuestra sociedad, los poderosos, los carentes de escrúpulos, quienes tienen facilidades y medios para encaramarse a la cumbre de la pirámide social, se siente reforzados por el confort que da el dinero y el poder. Así es como se olvidan, marginándolos, de quienes, más débiles, no han podido seguir un camino suficientemente estable para tener un hueco digno entre nosotros.

    B  - ¿Hasta cuando?

    I  - No nos damos cuenta de que, al dotar a nuestros hijos exclusivamente de fortaleza y medios, excluimos a otros semejantes que viven diariamente la injusticia generada por ese desenfoque. Algún día llegará ese hermanamiento que el hombre persigue desde sus orígenes civilizados, aunque haya que luchar por ello. Soy un librepensador que ama profundamente la vida y, con ella, la libertad.