martes, 9 de diciembre de 2008

Los aforismos de Ramón Eder

  • La vanidad para un escritor es como la gordura para una bailarina.
  • Al escritor que llevaron por la calle de la amargura, cuando muere, igual lo humillan todavía poniendo su nombre a una calle anodina que tiene un bar grasiento.
  • Un buen aforismo es un relámpago en las tinieblas.
  • Las verdades duelen como las inyecciones que nos salvan.
  •  La amistad entre los escritores suele ser perifrástica.
  • De la mona a la belleza desalmada de las top-models sólo ha pasado la historia universal de la seducción.
  • No dejes para la otra vida lo que puedas hacer en ésta.