martes, 9 de diciembre de 2008

Romancero español : "La infantina"

LA INFANTINA

De Francia partió la niña,   
de Francia la bien guarnida: 
íbase para París,   
do padre y madre tenía: 
errado lleva el camino,   
errada lleva la vía, 
arrimárase a un roble   
por esperar compañía, 
vio venir un caballero,   
que a París lleva la guía. 
La niña, desque lo vido,   
desta suerte le decía: 
- Si te place, caballero,   
llévesme en tu compañía. 
- Pláceme, dijo, señora,   
pláceme, dijo, mi vida.- 
Apeóse del caballo   
por hacelle cortesía: 
puso la niña en las ancas   
y subiérase en la silla: 
en el medio del camino   
de amores la requería. 
La niña, desque lo oyera   
díjole con osadía: 
- Tate, tate, caballero,  
no hagáis tal villanía: 
hija soy yo de un malato   
y de una malatía; 
el hombre que a mi llegase   
malato se tornaría.- 
Con temor el caballero   
palabra no respondía, 
y a la entrada de París   
la niña le sonreía. 
- ¿De qué os reís, mi señora?   
¿De qué os reís, vida mía? 
- Ríome del caballero,   
y de su gran cobardía. 
¡Tener la niña en el campo,   
y catarle cortesía! -
Con vergüenza el caballero   
estas palabras decía: 
- Vuelta, vuelta, mi señora,   
que una cosa se me olvida. 
La niña, como discreta   
dijo: - Yo no volvería, 
ni persona, aunque volviese,   
en mi cuerpo tocaría 
Hija soy del rey de Francia   
y la reina Constantina, 
el hombre que a mí llegase   
muy caro le costaría.