martes, 9 de diciembre de 2008

Trajinando con la boba

 

  •    Continúa la televisión martirizándonos con esas series casposas y seudo pornográficas tan distantes de lo real como una canica de un Ferrari. Vuelvo a referirme a Física y Química, Lex y Lalola, bodrios de los ordinarios y facilones guionistas que, por desgracia, nos han tocado. Huyan de esas flatulencias. ¡Aggggg…!

 

  •    Una mala costumbre de TVE es suprimir los títulos de crédito al final de las películas importantes. Aparece la palabra Fin o End y, antes de que nos enteremos del director y de los intérpretes, ya están entrando los dichosos y omnipresentes anuncios. En el último tramo del film La vaquilla, nos hurtaron (creo que lo hemos dicho) la impresionante milonga de Juan Simón para meter no sé que propaganda de encías y dientes. Para agrado de cinéfilos, rogamos a los realizadores dejen concluir la cinta con su listado de nombres, tal y como ocurre en las salas de cine. Se pierden unos segundos, pero son preciosos. Gracias.

  

  •    La otra noche vimos, por quinta o sexta vez, la película Terminator II. Ésta, como la primera, está montada sobre un somero guión; lo mejor, qué duda cabe, son los efectos especiales y el trabajo de los especialistas en mamporros Entretiene.

 

  •    Igualmente, proyectaron Gladiator, del gran R. Scott, con esos prodigiosos veinte minutos de película en los que se recrea la última batalla de los romanos contra las bárbaras hordas germanas. Están bien los actores, sobre todo quien encarna a Cómodo -un ser lleno de dudas, malvado, solitario, inseguro e incestuoso-. Nos quedamos con la frase que le dice a su adorada hermana y que pone en boca de su padre, Marco Aurelio: “La vida es un ensueño pavoroso”, aserto que enlazaría con Calderón, Shakespeare, Camus y el mismísimo Cioran. Y la queja del viejo gladiador: “Solo somos sombras, sombras y ceniza”. Volveremos a verla.

   “Pero no todavía…”

 

  •    Y siguiendo con el mismo director, ETB-1 nos brindó la reposición de El Reino de los cielos, ambientada en una de las Cruzadas que disputaron a Saladino la posesión de los Santos Lugares. Una vez más quedó demostrado el buen gusto del británico al elegir el guión. Apreciables su destreza en el movimiento de masas y la magnífica puesta en escena: algo espectacular y muy vistoso. Parte de la película está rodada en España.

   Este hombre, que ya filmó cintas inolvidables, como Blade runner, Los duelistas, Thelma y Louise, Tormenta blanca, Alien o la ya mencionada Gladiator -film que nos hubiera gustado oírlo en latín subtitulado-, quedará en la historia de la cinematografía contemporánea como uno de los más grandes.

 

  •    También hemos tenido la suerte de contemplar por la cajita, ya por tercera o cuarta vez, esa película ejemplar que protagoniza el extinto Fernando Fernán Gómez. Se trata de Viaje a ninguna parte. Creo, sin miedo a equivocarme, que esta film español quedará como uno de los más conmovedores y lúcidos de las últimas décadas. Tanto Fernán Gómez como Sacristán nos bordan sus papeles, y también lo hacen unos secundarios que rayan a gran altura. Magnífica la dirección y los actores, excelente el guión. La secuencia del viejo cómico intentando, ante el pueblo maligno y burlón, adaptarse al tono que requieren las dicciones  cinematográficas, quedará como una de las más tristes, emocionantes y cómicas de nuestro cine. ¡Qué gozada de cinta!