martes, 24 de junio de 2008

El poema de hoy:






El barco

Viene el barco, yo no sé si
vino otras veces o ha venido siempre,
por el aire está cruzando la ventana, se
detiene en el comedor.
Como un barco de papel hecho mayor.
Y por eso ya nadie desembarca. ¿O hay alguien
bailando en un escenario, cómplice
y prisionero en la madera
de los nudos de los árboles,
y no puede arribar al mundo? Sin querer
abandonado. Qué grande es la realidad.
No quepo en ella. Y todas las tardes el cielo va teniendo
un azul más tenue. Mundo, no quiero abandonarte;
por eso los atardeceres me gradúan, tentáculos
negros como el útero o la ambigüedad
de la noche.
Te contemplo
en un camino hacia ti, único paisaje; y sin mí ser tú.
Pero tú eres más grande que el cambio de tus leyes.
Toco la realidad. Y sus átomos,
dispersados, queman.
No hay sueño. Y no me puedo morir.

Eduardo Apodaca: Introducción a la Tierra