martes, 10 de junio de 2008

El miedo

Nos dice el Diccionario de la R.A.E. sobre el miedo lo siguiente :

miedo.

(Del lat. metus).

1. m. Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario.

2. m. Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea.

Y en la Wikipedia se nos dice que el miedo es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente o futuro. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta tanto en los animales como en el ser humano.

Y Felipe Juaristi nos describía el pasado viernes 6 de Junio en su sección PLAZA DE GIPUZKOA de EL DIARIO VASCO los "MIEDOS" de esta guisa :

" Se palpa la palabra crisis y aparece silbando, entre las rendijas mentales, el miedo. Nunca viene solo. Cada día que pasa es más larga la nómina de miedos; aparece alguno que no conocíamos: miedo al sexo (o desconocimiento), al tabaco, al alcohol, a la globalización, a las deslocalizaciones, al petróleo caro (y lo que te rondaré), a la televisión, a la soledad, a la penuria, qué sé yo. Cada vez es mayor el número de afectados por el miedo. No hay sector social que no se sienta víctima, por su causa, aunque no se sepa bien de qué. Nuestra sociedad va camino de convertirse en un puzzle abigarrado y fragmentado, donde todos se miran a sí mismos y olvidan que existen los demás, donde cada sector o fragmento se aísla y todos se diluyen en el espacio común.

Los jóvenes de ahora viven en un mundo bastante más abierto y con más oportunidades que el de sus padres. Sin embargo se demoran en el hogar paterno o materno, como si no quisiesen lanzarse al mundo, como si quisiesen vivir eternamente protegidos y salvados. No quieren dejar el estado inconsciente de la infancia, que tantas ventajas trae y tan pocos inconvenientes. Ser adulto significa asumir responsabilidades, acercarse a la realidad y tomarla al asalto, o como sea, y crear a partir de ella.

Antes, en otro tiempo, una buena vejez era un estado deseado. Ahora, envejecer es terrible. El miedo a envejecer es más terrible aún. Nadie quiere ni nadie lo busca. Sin embargo, lo natural es estar de acuerdo con el tiempo, y vivir, sin miedo a la vida."