lunes, 4 de agosto de 2008

Dichos populares



  • A lo hecho, pecho: Ante la adversidad y luego del hecho consumado, poner el pecho, como cuando alguien se enfrenta con un peligro, admitiendo su responsabilidad en él.

  • A llorar, a la iglesia: Invitación burlona a quienes se están quejando de algo que no admite reclamos o ya ha pasado el momento de hacerlos. Se usa, generalmente, en relación con juegos y enfrentamientos deportivos.

  • A mal tiempo, buena cara: Hay que saber sobrellevar los reveses de la suerte, tratando de poner de nuestra parte el máximo esfuerzo para superar los malos momentos.

  • A mi juego me llamaron: Frase de júbilo con la que, quien la dice, festeja la oportunidad de desarrollar su actividad preferida. Puede estar referida a la práctica de algún juego, un deporte, una comida, leer, viajar.

  • A ojo de buen cubero: Expresión campestre que equivale a «aproximadamente, al tanteo». El cubero era el encargado de fabricar cubas para la contención de líquidos y debía tener buena vista para elaborarlas perfectas.

  • A ojos vista: Algo evidente, que está a la vista y no hace falta explicarlo.

  • A otra cosa, mariposa: Frase familiar usada para descalificar el tratamiento de un tema, debido a que ya está superado. Equivale a "demos vuelta la página".

  • A palabras necias, oídos sordos: No hay que hacer caso del que habla sin razón u ofende a las personas que tiene en su alrededor.

  • A rey muerto, rey puesto: Habla de la necesidad de reemplazar inmediatamente a la persona que no está o ha fallecido. Tal como sucede en la realeza -en la que cuando acaece la muerte de un monarca, automáticamente es ungido su sucesor- en la vida, las personas buscan sucederse unas a otras constantemente.

  • A río revuelto, ganancia de pescadores: Cuando se viven momentos de inquietud y zozobra, siempre hay alguien que se beneficia. La expresión reproduce la situación real de los pescadores que, cuando comprueban que el agua produce movimientos bruscos, saben que se les facilitará la pesca.

  • A tal señor, tal honor: Reconocimiento para quien admite sus errores públicamente y pide perdón por sus equivocaciones.

  • A troche y moche: Indiscriminadamente, de manera disparatada. La comparación surge de la acción del leñador chapucero que, en muchos casos, no respeta las normas de la poda y troncha los árboles, o sea, los corta de raíz.