jueves, 28 de agosto de 2008

Correo del navegante




¿No resulta un poco desagradable que, mientras toda España se estremece por el accidente de Barajas, Leticia Ortiz se preocupe por rectificarse una nariz que, por otro lado, lucía casi perfecta en su bonito rostro? ¿Y por qué de ello se hace noticia?

(Lidia, qué te vamos a decir. A mí también se me ha caído un diente, que llevaba conmigo sesenta y ocho años, y estoy preocupadísimo. Para mayor infortunio, ni siquiera el ratón Pérez me ha traído un regalo.)
  • El próximo noviembre, los voluntarios de la Agrupación de Ingenieros, que estuvo mucho tiempo sita en Loyola (Guipúzcoa), vamos a conmemorar los 50 años de la llamada a filas. Fue en el cincuenta y siete, y nos salió al paso la última guerra de Franco, esa de la que nadie habla pero que cosechó sus muertos inevitables. Me refiero a las disputas por El Aaiún y Villa Cisneros (actual Dajla), en el antiguo y abandonado Sahara Español. En el banderín de zapadores figuraba una leyenda: “Los primeros siempre en el tomate”. Y así fue . En la “mili” lo pasé bien, al contrario que en el colegio; los militares, aunque me explotaron a capricho, se portaron conmigo mucho mejor que aquellos frustrados religiosos de Aldapeta. Me endurecí… Pronto nos contaremos unos a otros nuestras batallitas, frente a un mantel y unos platos.