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sábado, 6 de diciembre de 2008

Hilario Ascasubi : "La refalosa"

La refalosa
de Hilario Ascasubi



Amenaza de un mazorquero y degollador de los sitiadores de Montevideo dirigida al gaucho Jacinto Cielo, gacetero y soldado de la Legión Argentina, defensora de aquella plaza.


Mirá, gaucho salvajón, que no pierdo la esperanza,           y no es chanza, de hacerte probar qué cosa es Tin tin y Refalosa. Ahora te diré cómo es: escuchá y no te asustés; que para ustedes es canto más triste que un viernes santo.   Unitario que agarramos           lo estiramos; o paradito nomás,           por atrás, lo amarran los compañeros por supuesto, mazorqueros,           y ligao con un maniador doblao, ya queda codo con codo y desnudito ante todo.           ¡Salvajón! Aquí empieza su aflición.   Luego después a los pieses un sobeo en tres dobleces           se le atraca, y queda como una estaca. lindamente asigurao,           y parao lo tenemos clamoriando; y como medio chanciando           lo pinchamos, y lo que grita, cantamos la refalosa y tin tin,           sin violín.   Pero seguimos el son en la vaina del latón,           que asentamos el cuchillo, y le tantiamos con las uñas el cogote. ¡Brinca el salvaje vilote            que da risa! Cuando algunos en camisa se empiezan a revolcar,           y a llorar, que es lo que más nos divierte; de igual suerte que al Presidente le agrada, y larga la carcajada           de alegría, al oír la musiquería y la broma que le damos al salvaje que amarramos.             Finalmente: cuando creemos conveniente, después que nos divertimos grandemente, decidimos           que al salvaje el resuello se le ataje;           y a derechas lo agarra uno de las mechas,           mientras otro lo sujeta como a potro           de las patas, que si se mueve es a gatas.           Entretanto, nos clama por cuanto santo           tiene el cielo; pero ahi nomás por consuelo           a su queja: abajito de la oreja, con un puñal bien templao           y afilao, que se llama el quita penas, le atravesamos las venas           del pescuezo. ¿Y qué se le hace con eso? larga sangre que es un gusto,           y del susto entra a revolver los ojos.             ¡Ah, hombres flojos! hemos visto algunos de éstos que se muerden y hacen gestos,           y visajes que se pelan los salvajes, largando tamaña lengua; y entre nosotros no es mengua           el besarlo, para medio contentarlo.             ¡Qué jarana! nos reímos de buena gana           y muy mucho, de ver que hasta les da chucho; y entonces lo desatamos           y soltamos; y lo sabemos parar para verlo refalar           ¡en la sangre! hasta que le da un calambre Y se cai a patalear,           y a temblar muy fiero, hasta que se estira el salvaje; y, lo que espira,           le sacamos una lonja que apreciamos           el sobarla, y de manea gastarla. De ahí se le cortan orejas, barba, patilla y cejas;           y pelao lo dejamos arrumbao, para que engorde algún chancho,           o carancho.   . . . . . . . . . . . . . .   Conque ya ves, Salvajón; nadita te ha de pasar después de hacerte gritar: ¡Viva la Federación!

domingo, 9 de noviembre de 2008

Un poema de Borges

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¿Dónde estará la rosa que en tu mano

prodiga, sin saberlo, íntimos dones?

No en el color, porque la flor es ciega,

ni en la dulce fragancia inagotable,

ni en el peso de un pétalo. Esas cosas

son unos pocos y perdidos ecos.

La rosa verdadera está muy lejos.

Puede ser un pilar o una batalla

o un firmamento de ángeles o un mundo

infinito, secreto y necesario,

o el júbilo de un dios que no veremos

o un planeta de plata en otro cielo

o un terrible arquetipo que no tiene

la forma de la rosa.



sábado, 11 de octubre de 2008

El poema de hoy : "Canto del macho anciano" (Pablo de Rocka)

Canto del macho anciano

Sentado a la sombra de un sepulcro,
o enarbolando el gran anillo matrimonial herido a la manera
de palomas que se deshojan como congojas,
escarbo los últimos atardeceres.

Como quien arroja un libro de botellas tristes a la Mar-Océano
o una enorme piedra de humo echando sin embargo espanto
a los acantilados de la historia
o acaso un pájaro muerto que gotea llanto,
voy lanzando los peñascos inexorables del pretérito
contra la muralla negra.

Y como ya todo es inútil,
como los candados del infinito crujen en goznes mohosos,
su actitud llena la tierra de lamentos.

Escucho el regimiento de esqueletos del gran crepúsculo,
del gran crepúsculo cardíaco o demoníaco, maníaco
de los enfurecidos ancianos,
la trompeta acusatoria de la desgracia acumulada,
el arriarse descomunal de todas las banderas, el ámbito terriblemente pálido
de los fusilamientos, la angustia
del soldado que agoniza entre tizanas y frazadas, a quinientas leguas abiertas
del campo de batalla, y sollozo como un pabellón antiguo.

Hay lágrimas de hierro amontonadas, pero
por adentro del invierno se levanta el hongo infernal
del cataclismo personal, y catástrofes de ciudades
que murieron y son polvo remoto, aúllan.

Ha llegado la hora vestida de pánico
en la cual todas las vidas carecen de sentido, carecen de destino,
carecen de estilo y de espada,
carecen de dirección, de voz, carecen
de todo lo rojo y terrible de las empresas o las epopeyas
o las vivencias ecuménicas,
que justificarán la existencia como peligro y como suicidio;
un mito enorme, equivocado, rupestre, de rumiante
fue el existir; y restan las chaquetas solas del ágape inexorable,
las risas caídas y el arrepentimiento invernal de los excesos.
en aquel entonces antiquísimo con rasgos de santo y de demonio,
cuando yo era hermoso como un toro negro y tenía las mujeres
que quería y un revólver de hombre a la cintura.

Fallan las glándulas
y el varón genital intimidado por el yo rabioso, se recoge a la medida
del abatimiento o atardeciendo
araña la perdida felicidad en los escombros;
el amor nos agarró y nos estrujó como a limones desesperados,
yo ando lamiendo su ternura,
pero ella se diluye en la eternidad, se confunde en la eternidad,
se destruye en la eternidad y aunque existo porque batallo
y “mi poesía es mi militancia”,
todo lo eterno me rodea amenazándome y gritando desde la otra orilla.

Pablo De Rokha: Acero de invierno (1961), fragmento.

Pablo de Rokha se llamaba en realidad Carlos Díaz Loyola (Curicó, 1894 – Santiago de Chile, 1968). Será, junto con Neruda, el mayor poeta chileno. Su poesía es de una rarísima intensidad, casi desaforada, rica en imágenes, en metáforas. Se ha dicho que fue, después de Whitman, el mayor poeta del continente americano. Afiliado al partido comunista, rompe luego con él y se hace aún más intransigente con su credo. Canto del macho anciano tiene algo de autobiográfico, desolado y terrible. Pablo de Rokha muere, suicida, en Santiago de Chile.
León Felipe dijo de él: “No sólo es el más grande poeta de América, sino el más grande de la lengua castellana en el siglo XX”.
Títulos significativos de su obra son: Versos de infancia, 1916, El folletín del diablo (1916-1922), Los gemidos (1919-1922), Cosmogonía (1922-1927), Escritura de Raimundo Contreras (1929), Moisés (1937), Gran temperatura (1937), Morfología del espanto (1942), Carta magna de América (1941-1948), Acero de invierno (1961), Estilo de masas (1965).

domingo, 5 de octubre de 2008

Un poema de Alfonsina:

Voy a dormir

Dientes de flores, cofia de rocío,

manos de hierbas, tú, nodriza fina,

tenme prestas las sábanas terrosas

y el edredón de musgos escardados.


Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.

Ponme una lámpara a la cabecera;

una constelación, la que te guste;

todas son buenas, bájala un poquito.


Déjame sola: oyes romper los brotes…

te acuna un pie celeste desde arriba

y un pájaro te traza unos compases


para que olvides… Gracias… Ah, un encargo:

si él llama nuevamente por teléfono

le dices que no insista, que he salido.


(Alfonsina Storni, argentina (1892), desempeñó de joven los más diversos oficios: actriz ambulante, maestra rural, dependienta de comercio… Su vida fue difícil y atormentada, y acabó en mar del Plata, donde se suicidó adentrándose en la mar, a los cuarenta y seis años. “En la unidad poemática, en los frecuentes aciertos de tema y en la originalidad de las situaciones vitales planteadas en su poesía, estriba el mérito de esta poetisa, una de las más interesantes de Hispanoamérica”, ha dicho el poeta Luis Rosales.)

Verdaderamente, Voy a dormir es una joya, uno de los poemas más conmovedores que se hayan podido escribir modernamente en castellano (Q.P.)

lunes, 22 de septiembre de 2008

El poema de hoy : Oliverio Girondo : "Mi lu"

El poema de hoy:

mi lu
mi luar
mi mito
demonoave dea rosa
mi pez hada
mi luvisita nimia
mi lubísnea
mi lu más lar
más lampo
mi pulpa lu de vértigo de galaxias de semen de misterio
mi lubella lusola
mi total lu plevida
mi toda lu
lumía
Oliverio Girondo, (Buenos Aires 1891-1967).

(Vanguardista, innovador, en el poema que nos ocupa exhibe una espléndida libertad verbal. Ligado a la revista Martín Fierro, es autor de los poemarios: Veinte poemas para ser leídos en el tranvía, 1922; Calcomanías, 1925; La masmédula, 1956, entre otros.)

jueves, 11 de septiembre de 2008

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