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martes, 18 de noviembre de 2008

Revista de Prensa y Comunicación

Visto, Oído, Leído (Revista de Prensa y Comunicación)

  • Seguiremos empeñados en reprobar el uso, por parte de locutores y presentadores de los medio audiovisuales, de ese odioso punto y final. Señores, señoras: digan “punto final” y olvídense de la ilativa. ¿Cuántas veces nos veremos obligados a repetirlo?
  • La entidad Emakume Idazleen ha celebrado su XXI Encuentro de Escritoras. Participaron: Esther Bendahan, marroquí, directora en la actualidad del programa Shalom -en la segunda cadena de televisión española;- Andra Rotaru, nacida en Bucarest, poeta muy premiada en Rumanía; Juana Salabert, parisina, Licenciada en Letras Modernas por la Universidad de Toulouse, que obtuvo el Biblioteca Breve y el Unicaja de Novela Fernando Quiñones; y Zhera Cirak, nacida en Estambul, en 1960, y residente en Berlín. Coordinó nuestra paisana Luisa Etxenike.
  • Le falta un hervor” es una expresión que va ganando progresivamente adeptos. Refiérese a aquello que todavía no está terminado y resulta incompleto. Podemos aplicarla tanto a personas como a cosas. Hace unos años se empleaba casi exclusivamente relacionándola con aquellos varones cuyas actitudes viriles dejaban mucho que desear, y se les notaba. No esta mal la metáfora, pero no la convirtamos en un latiguillo repetido.
  • Oímos en una emisora nocturna la palabra aparataje. Debe de ir referida a “conjunto de aparatos”, pero no hemos hallado este término en nuestros diccionarios. Mejor sería decir “todos los aparatos” que “todo el aparataje”, pensamos.

Revista de Prensa y Comunicación

Revista de Prensa y comunicación

domingo, 9 de noviembre de 2008

Revista de prensa y comunicación

Revista de prensa y comunicación

Visto, Oído, Leído (Revista de prensa y comunicación)

  • Recientemente, una amiga me dijo que el mar le daba yuyu. E indagado por ahí para saber de dónde parte este término que casi es una onomatopeya: yuyu Sin éxito. Existen “yuyo” (hierbajo) y “yuyú” (embarcación china), pero no encuentro yuyu. Se expresa en el sentido de dar reparo, miedo o aprensión. Uno se encoge: “Me da mucho yuyu…”.

La expresión no es fea, nos parece casi infantil y es fácil que tenga un éxito a medio plazo. Pero no abusemos de ella.

martes, 4 de noviembre de 2008

Revista de prensa y comunicación

Leído en NOTICIAS DE GIPUZKOA (03/11/2008) :
  • Muerte en Atenas 
El escritor JOSÉ SOLANA DUESO publica la novela "CIUDADANO SÓCRATES".
"El libro del profesor aragonés aborda los últimos años de la vida del primer gran filósofo griego"

domingo, 2 de noviembre de 2008

revista de prensa y comunicación

Visto, Oído, Leído (Revista de prensa y comunicación)

  •    Leemos en el diario Qué!: Un hombre mata a su mujer embarazada en Jerez… Suponemos que a los jueces poco les importará si la finada quedó embarazada en Jerez o en Puerto Real. Toda duda hubiera desaparecido con una buena construcción: “En Jerez, un hombre mata a su mujer, embarazada”.
  • El día 23 de octubre tuvimos el agrado de recibir, en la sala de que dispone el Ateneo Guipuzcoano para sus conferencias (Biblioteca Dr. Camino), a Ricardo Bada, escritor, periodista y profundo conocedor de muchas literaturas. Bada nos habló de Joâo Guimerâes Rosa, quizás uno de los más señalados escritores que ha dado el Brasil y también la literatura latinoamericana. Guimerâes fue médico de la Fuerza Pública, pero su rechazo ante el dolor ajeno le hizo abandonar el ejercicio de al medicina. Fue, además, diplomático, y en 1962 lo nombraron jefe del Servicio de Demarcación de Fronteras, donde quedó patente su inteligencia y buen hacer. En el año 1963 fue elegido miembro de la Academia de Letras del Brasil. Falleció cuatro años después, a los sesenta.

    Entre sus obras, los relatos: Sagarana, 1946; Corpo de baile, 1956; Primeiras Estórias, 1962; Terceiras Estórias, 1967; y el 1968, ya póstumos, Estas Estórias y Ave, Palavra. Cultivó la poesía: Magma, 1936,  y la novela, con la obra que más fama le ha dado: Grande Sertâo: Veredas.

    Bada lamentó el poco conocimiento que en España se tiene de la literatura brasileña, si exceptuamos a Jorge Amado (Gabriela, clavo y canela), Autran Dourado (La trama del bordado) o la misma Clarice Lispector (Cerca del corazón salvaje). La conferencia fue un éxito.

  • En la misma sala, el lunes 28, estaba anunciada una charla sobre el novelista italiano Elio Vittorini  (Siracusa, 1908 – Milán, 1966). Por indisposición de la conferenciante, no tuvo lugar aquélla, pero sí convendría hablar someramente sobre el escritor. Vittorini, siciliano, formó parte de la pléyade de escritores trasalpinos que surgieron a partir de 1930. De sus primeros compromisos con un fascismo de izquierdas, pasó a militar en el partido comunista. Fue traductor de inglés y dirigió algunas revistas, tales como Il Politecnico y Menabó. Fue un escritor independiente, nada influido por las técnicas de sus coetáneos. Entre sus obras, las novelas: El clavel rojo (1934), Conversación en Sicilia (1941), Hombres y no (1945), El Simplón le guiña el ojo al Frejus (1947), Las mujeres de Messina (1965) y Las ciudades del mundo (1969). De sus libros de relatos, mencionaremos: Pequeña burguesía (1931) y Erica y sus hermanos – La Garibaldina (1956).
  • Desde hace algún tiempo venimos oyendo y leyendo en los medios de comunicación el verbo “tunear”, referido a las modificaciones que los aficionados al automóvil hacen en sus coches. “Tuning”, en inglés, significa “afinar” o “templar”. Creemos, pues, innecesario un feroz anglicismo que nos obliga a conjugar el verbo de esta forma ridícula: “Yo tuneo, tú tuneas”, etc. Como término sustitutivo, vemos óptimo ese “afinar”, aunque “mejorar” también se acomodaría.

   Conocido el esnobismo del español en lo que concierne al idioma, nos tememos que vamos a pasar media vida tuneando. Aquí hemos elegido, como alternativa, un sinónimo que creemos adecuado. La Academia tendrá la última palabra. 

  •  Un compañero me hablaba días pasados de las alegrías que reporta el vino. Y de ahí saltamos al mundo de la pintura y, dentro de él, al maestro Velázquez. Quien se dé una vuelta por El Prado no resistirá la tentación de quedarse unos minutos ante el lienzo de Los borrachos (1628). Porque es gratificante comprobar la alegría de los personajes que, agrupados, celebran el antiquísimo rito de honrar a Baco. Gozo de vivir, gozo de beber. Don de la ebriedad. Y, sin embargo, no es muy frecuente el tratamiento del tema en la pintura española de nuestro siglo de oro. El barroco tuvo siempre una acusada inclinación por lo severo, lo trascendente; incluso por lo tétrico. No nos imaginamos, por ejemplo, a Valdés Leal, dibujando francachelas de borrachitos ; lo suyo eran los osarios. Porque la Contrarreforma estaba allí, y con ella, su amor por las postrimerías. Y Don Diego -que pintó reyes, papas, reinas, militares, nobles, cortesanos, damas de corte, mendigos, bufones, niños disminuidos y hasta el manso mastín de Las meninas, nos dejó este cuadro suyo de El triunfo de Baco quizás como homenaje a tantos amigos del dios pagano.  

  Habría que remitirse a la pintura flamenca y holandesa (recordemos a Hals) para toparse, por aquella época, con lienzos en los que el buen yantar y el buen beber tienen allí su representación. Aquellos artistas festejaban la vida. Los españoles evocábamos a la muerte.

sábado, 1 de noviembre de 2008

revista de prensa y comunicación



En el diario "EL DIARIO VASCO", publicación donostiarra, Felipe Juaristi nos recomienda como lectura de esta semana el libro :
  • "Cuadernos " (Paul Valéry)(Editorial  GALAXIA GUTENBERG- CÍRCULO DE LECTORES) (ENSAYO): " Cincuenta años de trabajo se han reunido en este volumen que, bajo el cuidado de Andrés Sánchez Robayna, acaba de ver la luz en una más que notable edición. Paul Valéry fue un escritor muy disciplinado que, todas las mañanas, antes de que saliera el sol, iba rellenando cuadernos con anotaciones de pensamientos, esquemas de poemas, trozos de vida. El verdadero artista lo es siempre y a todas horas, como el verdadero poeta ejerce el oficio, o el don, según, en todos los instantes y niveles de su existencia. Lo que Valéry va anotando forma parte de ese bagaje intelectual, amplio, rico y profundo, que se conoce como pensamiento ocidental. Vemos el interés del autor  de Cementerio marino por el orden del mundo, la condición del tiempo y, por extensión, por la propia conciencia del ser, por el lugar que ocupa el lenguaje en la vida, por el papel de los sueños y, también, por el valor de la poesía en un universo propenso a la expansión, pero no a la introspección. El poeta es un ser  que interroga y se interroga sobre la propia condición humana. "Nada de lo humano me es ajeno", parece el lema o la máxima antigua. El poeta es, en este caso, un hombre que mira a su interior y trata de responder a las preguntas esenciales, sobre la propia condición. Spinoza, hombre preocupado por la verdad, afirmó que nadie sabe lo que puede el cuerpo. Valéry, siguiendo su estela,  afirma que nadie sabe lo que puede el hombre, capaz de lo más excelso y de lo más abyecto. Desentrañar lo que significa el hombre y , por extensión, la humanidad es la tarea que se impuso el poeta Valéry. Este libro es un legado espiritual, un testamento vital".

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domingo, 26 de octubre de 2008

Visto, Oído, Leído (Revista de prensa y comunicación)


  • Leído en el diario Qué!: La crisis sienta en la misma mesa a Zapatero y a Rajoy. ¡Qué incómodos tiene que sentirse ambos prebostes sobre la mesa, y qué mal educados…! Creemos que lo que quiere decir el corresponsal es que se sentarán “a la misma mesa”.
  • El Ayuntamiento de San Sebastián, en un alarde de talante igualitario, va a exigir a las tamborradas que sean mixtas. Las de los hombres incorporarán mujeres; y las femeninas, hombres. En caso contrario retirarán las subvenciones… La paridad trae estas paridas.
  • Las prejubilaciones van a dar mucho trabajo a los sicólogos. Imagínense a un señor de cuarenta y nueve años o cincuenta y pocos -un viejo prematuro-, encerrado en su casa y oscilando de la cocina a la alcoba y de ésta al comedor. Durante horas. La resignada esposa terminará cascándole con el rodillo del pan, a no ser que ella trabaje. En tal caso, el varón aprenderá la delicia de hacer el pasillo, la cocina, el baño, atender la lavadora y el lavaplatos, coser, planchar las camisas y los pantalones, y, si me apuran, limpiarle el culo al nietecillo.

De esta forma no sólo trabajarán más los siquiatras, harta tarea -me figuro- para los abogados matrimonialistas y, a lo peor, para los médicos forenses.

  • Nuestra moderna dependencia del plástico se está convirtiendo en una continua maldición. Nacemos entre guantes de plástico, nos ayuntamos con funditas de plástico y, cuando morimos, nos entierran junto a tiras de plástico. Ya somos el homo plásticus, o así.
  • Hace unos días, la “inteligencia” donostiarra y la clase política homenajeó al cocinero donostiarra Arzak. Se le nombró “vasco universal”. Esto corrobora mi teoría de la pirámide. Arriba, en la cúspide social, los fogoneros. Y es que, para nosotros, está visto que el órgano privilegiado es el estómago; corazón y cerebro van a la cola.
  • Nos alegramos mucho, el otro día, al ver a Luz Casal, ya restablecida de su dolencia, ofreciéndonos su repertorio de canciones. Luz es una gran cantante (…y no me importa nada), una mujer cabal y una gran señora. Adelante, preciosa.

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