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martes, 9 de diciembre de 2008

William Blake : "Alegría" ; "Canto del reir" (Poemas)

ALEGRÍA

"No poseo nombre:
pero nací hace dos días."
¿Cómo te llamaré?
"Soy feliz.
Me llamo alegría."
¡Que el dulce júbilo sea contigo!

¡Bonita alegría!
Dulce alegría, de apenas dos días,
te llamo dulce alegría:
así tú sonríes,
mientras yo canto.
¡Que el dulce júbilo sea contigo!

Versión de Antonio Restrepo



CANTO DEL REÍR

Cuando los verdes bosques ríen con la voz del júbilo,
y el arroyo encrespado se desplaza riendo;
cuando ríe el aire con nuestras divertidas ocurrencias,
y la verde colina ríe del estrépito que hacemos;
cuando los prados ríen con vívidos verdes,
y ríe la langosta ante la escena gozosa;
cuando Mary y Susan y Emily
cantan "¡ja, ja, ji!" con sus dulces bocas redondas.
Cuando los pájaros pintados ríen en la sombra
donde nuestra mesa desborda de cerezas y nueces,
acercaos y alegraos, y uníos a mí,
para cantar en dulce coro el "¡ja, ja, ji!"

Versión de Antonio Restrepo

Delfina Acosta : Poemas

VUELVO PRONTO

Tras un hombre que amé en la primavera
se marchó mi vestido, enamorado.
Él me abrazó diciendo "vuelvo pronto".
La flor que me dejó arrugó mis manos.
Mi chal de Cachemira se llevó
quien me acostó a la sombra del verano,
y mudó a sus mejillas mi color,
y la sal de sus besos a mis labios.
Mi abrigo beige que calentó un otoño
me lo quitó, sobre el sofá, jugando,
el hombre de otra, que me dijo hallar
de soledades llenas nuestras manos.
Que todo se llevaron. Fue muy fácil
bajar el cierre de mis dos leopardos,
arrugar mis vestidos, deshojar...
A veces me sangraban los costados.

COSECHA

Descalza peregrino debajo de la lluvia.
Lloro por dentro
un agua de oro.
Cuéntame, bienamado.
¿Dónde tu reino, tus lacayos,
tu ángel de la guarda, y tu bufón?
Mas, ¿dónde tu victoria,
tu cicatriz profunda,
tu esclava, tu corona,
y tu cabeza amada?
Mi corazón en llamas
es la señal callada de que aún vivo.

martes, 18 de noviembre de 2008

Poemas de jose manuel caballero bonald


Desencuentro
Esquiva como la noche,
como la mano que te entorpecía,
como la trémula succión
insuficiente de la carne;
esquiva y veloz como la hoja
ensangrentada de un cuchillo,
como los filos de la nieve, como el esperma
que decora el embozo de las sábanas,
como la congoja de un niño
que se esconde para llorar.
              
Tratas de no saber y sabes
que ya está todo maniatado,
      allí
donde pernocta el irascible
lastre del desamor, sombra
partida por olvidos, desdenes,
llave que ya no abre ningún sueño:
              
La ausencia se aproxima
en sentido contrario al de la espera.

Miedo
Mil veces he intentado
decirte que te quiero,
mas la ardorosa confesión, mi vida,
se ha vuelto de los labios a mi pecho
¿Por qué, niña? Lo ignoro,
¿Por qué? Yo no lo entiendo,
Son blandas tu sonrisa y tu mirada,
dulce es tu voz, y al escucharla tiemblo.
Ni al verte estoy tranquilo,
ni al hablarte sereno,
busco frases de amor y nos la hallo.
No sé si he de ofenderte y tengo miedo.
Callando, pues, me vivo
y amándote en silencio,
sin que jamás en tus dormidos ojos
sorprenda de pasión algún destello.
Dime si me comprendes,
si amarte no merezco.
Di si una imagen en el alma llevas...
Mas no... no me lo digas...¡tengo miedo!
Pero si el labio calla,
con frases de los cielos
deja, mi vida, que tus ojos digan
a mis húmedos ojos... ya os entiendo
deja escapar el alma
los rítmicos acentos
de esa vaga armonía, cuyas notas
tiene tan sólo el corazón por eco.
Deja al que va cruzando
por áspero sendero,
que si no halla la luz en la ventana,
tenga la luz de la esperanza al menos.
Callemos en buena hora
pues que al hablarte tiemblo,
mas deja que las almas, uno a uno,
se cuenten con los ojos sus secretos...
Dejemos que se digan
en ráfagas de fuego
confidencias que escuche el infinito
frases mudas de encanto y de misterio.
Dejemos, si lo quieren,
que sientas lo que siento,
beso puro que engendren las miradas
y que tan bello porvenir es nuestro.
Dime así que me entiendes,
que estallen en un beso,
que es el porvenir de luz y flores
y suba sin rumor hasta los cielos.
Di que verme a tus plantas
es de tu vida el sueño,
dime así cuanto quieras.... cuanto quieras.
De que me hables así... no tengo miedo.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Poemas de Paul Valery

ESBOZO DE UNA SERPIENTE

A Henry Ghéon

Sobre aquel árbol la brisa acuna 
A la víbora que yo vestí;
Una sonrisa le horada el diente
Y nos aclara sus apetitos
En el Jardín donde arriesga y ronda,
Y en el triángulo mío de esmeralda
Saca su lengua de doble filo...
Bestia soy, pero bestia aguda
De quien el veneno, aunque vil,
Domina al de la cauta cicuta.

Cuán suave aquel tiempo de placer!
Temblad mortales! Yo soy muy fuerte
Cuando consigo con mi descaro,
¡En un bostezo quebrar la fuerza!
El esplendor del Cielo perfila
Este blasón de sierpe que oculta
Bajo su animal simplicidad;
¡Venid a mí, raza atolondrada!
¡Estoy de pie, atenta y proterva,
Semejante a la necesidad!

¡Sol, Sol!... ¡Mentira resplandeciente!
Tú, Sol que a la muerte la enmascaras
Bajo el azul y oro de una tienda
do celebran consejo las flores
Por entre impenetrables placeres,
¡Tú, el más fiero de mis cómplices
Yde mis trampas, la más aguda,
Protege a los corazones para
Que nunca sepan que el Universo
Es un defecto, allí en la pureza
Del No-Ser!

Gran Sol que haces retiñir la alarma
Para el ser y le compañas fuegos,
Tú, que entre los sueños lo encarcelas
Y muy tramposamente le pintas,
Campiñas, oh hacedor de fantasmas
Felices que propenden los ojos
A la presencia oscura del alma,
Siempre me ha gustado la mentira
Que tú expandes en el absoluto,
¡Oh rey de las sombras vuelto lumbre!

Vierte sobre mí tu calor basto
Donde surge mi pereza gélida
Y desvaría algún mal que le es
Propio a mi naturaleza rea...
Lugar feliz donde vive la carne,
Donde escoger y acoplarse es grato,
Donde mi furor se vuelve maduro,
Y lo recorro entre mis circuitos
Donde mi meditación murmura.

¡Oh Vanidad, Causa Primera! 
Aquella que reina en los Cielos,
Y que hizo a la luz que nos abra
Al Universo espacioso exhausto
De su propio espectáculo purísimo.
Dios mismo nos ha roto el obstáculo 
De su Perfecta Eternidad; 
El se nos volvió Quien nos disipa 
En consecuencias a su Principio, 
En estrellas su Unidad.

¡Cielos, su error! ¡Tiempo, su ruina!
Y el abismo animal, boquiabierto...
¡Qué caída en el origen, una
Centella en el lugar de la nada!...
Pero en el primer vocablo en su Verbo:
YO... El más soberbio de los astros
Dicho por el loco creador,
¡Yo soy... Yo seré... Yo os ilumino
La disminución divina
De todo el fuego del Seductor!

Versión de Guillermo Trejo

Premio Nacional de Poesía

El Premio Nacional de Poesía lo concede el Ministerio de Cultura a la mejor obra poética escrita el año anterior en cualquiera de las lenguas españolas. El jurado está presidido por el director general del Libro y está formado por 10 personas, entre ellas el ganador anterior. Está dotado con 15.000 euros y se entrega en el mes de Octubre.


1977 Miguel Fernández González (Eros y Anteros)
197
8 Félix Grande (España, 1937) por Los rubaiyatas de Horacio Martín
1979 
Leopoldo de Luis (España, 1918-2005) por Igual que guantes grises
1980 Carlos Sahagún (España, 1938) por Primer y último oficio
1981 Vicente Gaos (España, 1919-1980) por Última Thule
1982 
Antonio Colinas (España, 1946) por Poesía, 1967-1980
1983 
Claudio Rodríguez (España, 1934-1999) por Desde mis poemas
1985 
Joan Vinyoli (Catalunya, 1914-1984) por Passeig d'aniversari
1987 
Francisco Brines (España, 1932) por El otoño de las rosas
1988 
Antonio Gamoneda (España, 1931) por Edad
1989 
Pere Gimferrer (Catalunya, 1945) por El vendaval
1990 
Carlos Bousoño (España, 1923) por Metáfora del desafuero
1991 Luis Álvarez Piñer (España, 1910-1999) por En resumen, 1927-1988
1992 Basilio Fernández López (España, 1909-1987) por Poemas, 1927-1987
1993
 José Angel Valente (España, 1929-2000) por No amanece el cantor
1994 Rafael Guillén (España, 1933) por Los estados transparentes
1995
 Luis García Montero (España, 1958) por Habitaciones separadas
1996 
Felipe Benítez Reyes (España, 1960) por Vidas improbables
1997 Diego Jesús Jiménez (España, 1942) por Itinerario para náufragos
1998 
José Antonio Muñoz Rojas (España, 1909) por Objetos perdidos
1999
 José Hierro (España, 1922-2002) por Cuaderno de Nueva York
2000 Guillermo Carnero (España, 1947) por Verano Inglés
2001
 José Angel Valente (España, 1929-2000) por Fragmentos de un libro futuro
2002 Carlos Marzal (España, 1961) por Metales pesados
2003 Julia Uceda (España, 1925) por En el viento, hacia el mar
2004 Chantal Maillard (Bélgica, 1951) por Matar a Platón
2005 José Corredor-Matheos (España, 1929) por El don de la ignorancia
2006
 José Manuel Caballero Bonald (España, 1928) por Manual de infractores
2007 Olvido García Valdés (España, 1950) por Y todos estábamos vivos
2008
 Joan Margarit (Catalunya, 1938) por Los designios del azar




Cuantía: 15.000 euros 
Fecha: Octubre 
Página oficial: www.mcu.es