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sábado, 1 de noviembre de 2008

revista de prensa y comunicación



En el diario "EL DIARIO VASCO", publicación donostiarra, Felipe Juaristi nos recomienda como lectura de esta semana el libro :
  • "Cuadernos " (Paul Valéry)(Editorial  GALAXIA GUTENBERG- CÍRCULO DE LECTORES) (ENSAYO): " Cincuenta años de trabajo se han reunido en este volumen que, bajo el cuidado de Andrés Sánchez Robayna, acaba de ver la luz en una más que notable edición. Paul Valéry fue un escritor muy disciplinado que, todas las mañanas, antes de que saliera el sol, iba rellenando cuadernos con anotaciones de pensamientos, esquemas de poemas, trozos de vida. El verdadero artista lo es siempre y a todas horas, como el verdadero poeta ejerce el oficio, o el don, según, en todos los instantes y niveles de su existencia. Lo que Valéry va anotando forma parte de ese bagaje intelectual, amplio, rico y profundo, que se conoce como pensamiento ocidental. Vemos el interés del autor  de Cementerio marino por el orden del mundo, la condición del tiempo y, por extensión, por la propia conciencia del ser, por el lugar que ocupa el lenguaje en la vida, por el papel de los sueños y, también, por el valor de la poesía en un universo propenso a la expansión, pero no a la introspección. El poeta es un ser  que interroga y se interroga sobre la propia condición humana. "Nada de lo humano me es ajeno", parece el lema o la máxima antigua. El poeta es, en este caso, un hombre que mira a su interior y trata de responder a las preguntas esenciales, sobre la propia condición. Spinoza, hombre preocupado por la verdad, afirmó que nadie sabe lo que puede el cuerpo. Valéry, siguiendo su estela,  afirma que nadie sabe lo que puede el hombre, capaz de lo más excelso y de lo más abyecto. Desentrañar lo que significa el hombre y , por extensión, la humanidad es la tarea que se impuso el poeta Valéry. Este libro es un legado espiritual, un testamento vital".

Poemas de Paul Valery

ESBOZO DE UNA SERPIENTE

A Henry Ghéon

Sobre aquel árbol la brisa acuna 
A la víbora que yo vestí;
Una sonrisa le horada el diente
Y nos aclara sus apetitos
En el Jardín donde arriesga y ronda,
Y en el triángulo mío de esmeralda
Saca su lengua de doble filo...
Bestia soy, pero bestia aguda
De quien el veneno, aunque vil,
Domina al de la cauta cicuta.

Cuán suave aquel tiempo de placer!
Temblad mortales! Yo soy muy fuerte
Cuando consigo con mi descaro,
¡En un bostezo quebrar la fuerza!
El esplendor del Cielo perfila
Este blasón de sierpe que oculta
Bajo su animal simplicidad;
¡Venid a mí, raza atolondrada!
¡Estoy de pie, atenta y proterva,
Semejante a la necesidad!

¡Sol, Sol!... ¡Mentira resplandeciente!
Tú, Sol que a la muerte la enmascaras
Bajo el azul y oro de una tienda
do celebran consejo las flores
Por entre impenetrables placeres,
¡Tú, el más fiero de mis cómplices
Yde mis trampas, la más aguda,
Protege a los corazones para
Que nunca sepan que el Universo
Es un defecto, allí en la pureza
Del No-Ser!

Gran Sol que haces retiñir la alarma
Para el ser y le compañas fuegos,
Tú, que entre los sueños lo encarcelas
Y muy tramposamente le pintas,
Campiñas, oh hacedor de fantasmas
Felices que propenden los ojos
A la presencia oscura del alma,
Siempre me ha gustado la mentira
Que tú expandes en el absoluto,
¡Oh rey de las sombras vuelto lumbre!

Vierte sobre mí tu calor basto
Donde surge mi pereza gélida
Y desvaría algún mal que le es
Propio a mi naturaleza rea...
Lugar feliz donde vive la carne,
Donde escoger y acoplarse es grato,
Donde mi furor se vuelve maduro,
Y lo recorro entre mis circuitos
Donde mi meditación murmura.

¡Oh Vanidad, Causa Primera! 
Aquella que reina en los Cielos,
Y que hizo a la luz que nos abra
Al Universo espacioso exhausto
De su propio espectáculo purísimo.
Dios mismo nos ha roto el obstáculo 
De su Perfecta Eternidad; 
El se nos volvió Quien nos disipa 
En consecuencias a su Principio, 
En estrellas su Unidad.

¡Cielos, su error! ¡Tiempo, su ruina!
Y el abismo animal, boquiabierto...
¡Qué caída en el origen, una
Centella en el lugar de la nada!...
Pero en el primer vocablo en su Verbo:
YO... El más soberbio de los astros
Dicho por el loco creador,
¡Yo soy... Yo seré... Yo os ilumino
La disminución divina
De todo el fuego del Seductor!

Versión de Guillermo Trejo