domingo, 14 de diciembre de 2008

J.G.Aranguren : "Diciembre"

       Dijo el poeta:

       - Diciembre pintado sobre vidrios;

    no es bueno

    este sol de matacabritillas.

    El aire hace y deshace

    las alamedas en blanco y sepia, de tweed. -

 

       Diciembre también es el mes preferido por los niños. Llegan las Navidades y todo se hace más familiar y más tierno. Para los “paganos”, ahí está la noche vieja, con sus desenfrenos y desbordamientos. Pero a mí, lo que más me toca el sentimiento es la fiesta de los santos inocentes; porque el mundo, por algún fatal designio, gira y se engrasa con el sudor y, en muchas ocasiones, la sangre y la miseria del inocente. Todavía quedan en el mundo muchos Herodes poderosos que se abalanzan sobre los demás tan sólo para su propio medro, para sus reprobables ambiciones.

       Ah, y es el mes de las alegres modistillas. En su día, yo las solía ver por las calles de mi ciudad riéndose y alborotando un poquito. Descaraditas, maliciosas, encantadoras.

El poema de hoy : "Créeme" (Lars Forsell)


    Créeme

 

       Créeme, nunca ames demasiado tiempo.

    Mi amor fue largo demasiado largo,

    hasta que un día pasó de moda

    como una canción desgastada.

      

       Arenas movedizas, arenas movedizas tu pasado,

    lo venidero ya es una cicatriz.

    Te hundes, créeme, atravesando el puente

    como en un cenagal.

 

       La añoranza y el hastío te llegan hasta el cuello.

    Por todas partes

    bailan recuerdos y sombras

    con la nada.

 

       Nunca ames demasiado tiempo.

    Acariciaos ahora.

    Nada, créeme, cambia

    tan sólo ella y tú.

             Lars Forsell  (traducción: Justo Jorge Padrón).

 

       Lars Forsell nació en Estocolmo en 1928. Residió en Francia y en los Estados Unidos. Tiene una reconocida labor como ensayista, traductor, letrista de canciones, poeta y dramaturgo. Ocupa, desde 1971, el sillón nº 4 de la Academia sueca.

       Algunas obras de poesía: El jinete (1949), El bufón (1952) Cattus (1955), Telegramas (1957), Los sueños de Don Quijote (1960), Voces (1964), Conversaciones junto al Ganjes (1967), A pesar de todo (1968), Poemas de octubre (1971), El sol brilla sobre el mar azul (1971)

       Forsell, Tranströmer y Söderberg representan a la generación sueca del cincuenta. Se les señala riqueza imaginativa, sencillez y sensualidad en el lenguaje.

Revista de prensa

La literatura y la música : "A un ruiseñor" (Soneto) (José de Espronceda)



A un ruiseñor
de José de Espronceda


Canta en la noche, canta en la mañana, 
ruiseñor, en el bosque tus amores; 
canta, que llorará cuando tú llores 
el alba perlas en la flor temprana.  

Teñido el cielo de amaranto y grana,
 la brisa de la tarde entre las flores 
suspirará también a los rigores 
de tu amor triste y tu esperanza vana.  

Y en la noche serena, al puro rayo 
de la callada luna, tus cantares 
los ecos sonarán del bosque umbrío;

  y vertiendo dulcísimo desmayo 
cual bálsamo suave en mis pesares, 
endulzará tu acento el llanto mío. 


Publicado en la revista 
El Pensamiento

el 30 de junio de 1841.
Pablo de Sarasate - El Canto del Ruisenor, Op. 29

El estilo lo es todo :"La loba" (Francisco Gaviria)

    La loba

 

       Es Cacaotique, que modernamente se pronuncia y escribe con toda vulgaridad Cacahuatique, un pueblo encaramado en las montañas de El Salvador, fronterizas a Honduras. Por allí nació el bravo general don Gerardo Barrios, que, siendo Presidente de la República, más tarde se hizo en Cacahuatique una finca de recreo, con dos manzanas de rosales y otras dos de limares, un cafetal que llegó a dar 900 sacos, y una casa para recibir a la Presidenta, mujer bella y elegante por extremo. Un vasto patio de mezcla, una trilla y una pila de lavar café; una acequia que charlaba día y noche al lado de la casa, todo construido en la pendiente de una colina, arriba y de modo que se dominaba de allí las planicies, los valles y vericuetos del cafetal cuando se cubría de azahares; la montaña muy cerca en que se veían descender por los caminos, casi perpendiculares, a los leñadores con su haz al hombro; por otro lado, montes; por otro, un trapiche, a tiempos moliendo caña, movido por bueyes que daban vuelta en torno suyo, a tiempos enfundado en un sudario de bagazo, solitario y silencioso bajo un amate copudo; más allá cerros magníficos, uno de los cuales estaba partido por la mitad; limitando la finca, una hondonada en cuyo abismo se enfurecía un torrente, lanzando ahogados clamores; aire frío, cielo espléndido, y cinco o seis muchachas bonitas en el pueblo; estos son recuerdos de la infancia.

 

       Mi padre compró la finca de la viuda del Presidente, y dejando a San Miguel vivimos en ella por tres años. Yo tendría entonces unos ocho. Algo más quisiera escribir sobre aquel pueblo, pero no hay tiempo; no dejaré de mencionar, sin embargo, uno de los más soberbios espectáculos que pueden verse. Desde la plazoleta del Calvario se ve extenderse un valle de diez o doce leguas de anchura. Por él pasaban otro tiempo, formando selvas de picas, carcaj al hombro, las huestes innumerables de Lempira. En el fondo del valle se ve arrastrarse el Lempa, como un lagarto de plata. El un lado del río, hasta San Salvador, se llamó Tocorrostique; el otro lado, hasta San Miguel, se llamó Chaparrastique. Más allá del valle se extiende el verde plomizo de las selvas de la costa; y más allá, como el canto de un disco, la curva azul de acero del pacífico. Un cielo tempestuoso envuelve con frecuencia en las nieblas de un deshecho temporal el gigantesco panorama. Como el valle se extiende hasta el mar, desde el mar vienen aullando los huracanes, por espacio de cincuenta leguas, a azotar los liquidámbores de la montaña de Honduras. Por eso habréis oído decir que alguna vez el viajero que pasa la altura de Tongolón, desde donde se ven los dos océanos, derribado por el viento furioso, rueda por los precipicios horribles.

                 Francisco Gaviria (1864 – 1955)

 

       Nacido en la ciudad de San Miguel, el salvadoreño Gaviria fue ensayista, cuentista, poeta e historiador. Amigo de Rubén Darío. También, miembro de la Real Academia Española y Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional. Entre sus obras: Versos (1884), Poemas y Teatro lírico (1913), y Cuentos de marinos (1947).

Libros recomendados

    Novela

 

    Banana Yoshimoto: Tsugumi (Tusquets, Ed., 2008).

 

    Jean-Marie Gustave Le Clézio: El pez dorado (Tusquets Ed., 1999).

Efemérides : 29 de Noviembre

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