domingo, 13 de julio de 2008

Leroy Cardwell

Omitsu se lamenta de tener un hombre apasionado

Tener en casa a un hombre apasionado convierte
a todas las mujeres del barrio en mi enemigo.
Toda vez que se topa con una mujercita recatada
que se escabulle de él, o con alguna coqueta
cubierta de polvos y carmín que lo pone a cien.
me echa a mí la culpa del rechazo.
No es porque sea viejo, o calvo, o gordo –
él dice que es porque tiene una santa.
Ojalá no actuasen como si estuvieran sentadas
sobre “veinte años de vacaciones alrededor
del mundo con todos los gastos pagados”
y le dieran a mi hombre, pobrecito, alguna cosilla,
y a mí no me importaría tampoco meter mano.
Es un poeta y un tonto que está a medio hacer,
y él y yo nos los pasamos bastante bien
juntos como para que me deje por echar
una cana al aire. Así que, coño, venga tías,
¡abríos de piernas y dadme un respiro!

Palma de Mallorca

Contemplando el tejado de Madinah Majurka
desde el balcón del décimo piso, al atardecer,
una mole de bloques amarillo pajizo,
un buque que rodea el dique al entrar en el puerto. Sí,
“es un amor secreto la relación que se tiene con una
ciudad”. Y esas torres medievales de piedra desmienten
su continuo fluir -claro que hay dinero descerebrado allí
abajo circulando estrepitosamente, la construcción es
un chanchullo, pero sobre todo ¡es un organismo vivo!
¡Ciudades enteras se marchitan, brotan de la roca!
Entonces regresas y te encuentras tapiadas
las puertas y ventanas de “Casa Pepe”,
una baja más en el destartalado “Barrio Chino”-
un negocio familiar, sin carta, con precios tirados.
¿Y ahora dónde comen las putas y los gitanos
y los drogatas y los africanos?

Persona desaparecida

Viviendo bajo los cerezos en el huerto de Tomás -
bajo los espesos manojos de rosa plateada.
Cantan la rana y la lechuza y el ruiseñor la noche entera,
el torrente habla con su lengua de lluvia, el ajo silvestre
da cabezadas blancas a lo largo del sendero
y son las flores lechos de amor para los bichos,
y cubriendo la panorámica ladera abancalada de la montaña
una densa constelación de limones -sueño contigo cada día,
Auxiliadora, esta estación se te parece tanto.

Y un día el temporal castiga los árboles hasta sus troncos,
arrancando sus brazos cargados de frutos gruesos
e indolentes, dejando el suelo alfombrado de amarillo.
Y luego otro viento, un viento negro, anunciando
una urgencia familiar en el distante Japón.

Nos vamos a vivir a una ciudad que siempre desprecié,
dejando mil sueños estrellados en el suelo. De la noche
a la mañana me he convertido en una persona desaparecida.

Yo voy donde vaya mi hechicera de corazón profundo,
y además, tejer nuevos sueños es lo que hago,
pero maldita sea, Auxiliadora, ya nunca estaremos juntos…

Un duro viaje

Pueblo en la punta de Portugal.
Sosiego en una gira teatral.
Sol. Cariño. Vino tinto barato.
Capilla de Huesos, punto turístico obligado-
bóveda, columnas, muros, un edificio entero
construido con cráneos y huesos.
“Los 1245 cráneos, pertenecientes a monjes,
fueron excavados en 1816
y utilizados en su construcción.”
Uno me habló al salir:
“¿Quiéres dedicar tu cráneo al arte?”
Leroy Cardwell: Zorra Mallorca (Trad.: Carlos Martinicorena).

Joan Margarit

Joan Margarit (La Segarra, 1938) es un importante poeta catalán que ha desarrollado casi toda su obra en este idioma. Es autor de varios poemarios y ha participado en diversas antologías. Los poemas que reproducimos han sido traducidos al castellano por el propio autor. De él ha dicho Carlos Marzal: “La poesía de Joan Margarit es rotunda y exacta, calculada como un golpe de navaja, porque surge en esta frontera que trazan las indagaciones personales, los ejercicios de conocimiento que sitúan la relación moral de un individuo con el mundo”. Es catedrático de la Escuela de Arquitectura de Barcelona.

Es Pujol
En la muerte de Andreu Alsina, l`amo Andreu.
Terminada la cena, nos sentábamos
en los portales, mientras en los muros
aparecían las salamanquesas.
Estábamos en lo alto de la cuesta
mirando a Campanet y sus tejados.
El sueño poco a poco amortiguaba
el griterío alegre de los niños.
Entonces, él hablaba en un antiguo
y suave mallorquín de cuando iba
por una oscura costa al contrabando.
Se ha ido hacia una noche como aquellas:
todo cuanto nos era familiar
-el velo del crepúsculo cubriendo las fachadas,
la calle estrecha, su portal abierto,
las horas en la esfera de la torre-
ahora es misterioso. Ante la muerte,
las cosas conocidas se convierten en símbolos
de aquello que nos es desconocido.

Mañana en el cementerio de Montjuïc

He estado en la montaña de las tumbas:
he llegado hasta aquí cruzando el yermo
de Can Tunis, nevado de jeringas
y de plásticos grises: aquí tiemblan, errantes,
las estatuas de trapo de los yonquis.
Corre la voz de que el Ayuntamiento
lo arrasará, cubriendo de hormigón
los campos de hierbajos ante la enorme reja
del cementerio, alzado frente al mar.
Será una compañía peor para los muertos:
los difuntos, su muro y su silencio,
armonizan mejor con esos yonquis
que son como soldados que deambulan
extraviados después de la derrota.

Al subir por el viejo camino frente al puerto
los barcos y las grúas van empequeñeciéndose,
se ensancha el mar. Aquí, en lo más alto,
estás salvada del dolor del mundo.

Naufragios

La calle, estrecha y húmeda
la ocupan estos trastos:
un sofá roto y una vieja lámpara,
la nevera oxidada y dos colchones
que alguien ha apoyado en la pared.
Es cuanto queda de un desahucio.

Son restos del futuro.
A menudo se ven por estas calles,
y sin embargo hoy piensa que, quizá,
son restos de sí mismo lo que ha visto.
Entonces vuelve la cabeza: un gato,
encaramado en el sofá, le mira
como ella antaño con sus ojos verdes.

Final de un cuento

Estrellas reflejadas en el agua
del aljibe acecharon otras vidas
mucho antes que a la nuestra.

El aljibe esta noche de verano
guarda, más frágil que el reflejo
de estrella alguna,
el de aquella sonrisa perdida para siempre.
Los perros lo saquean
cuando van a beber el agua negra.

París

Venía atravesando una ciudad
construida con sueños y recuerdos.
No recordaba el nombre del hotel
ni dónde estaba. Se lo hizo recordar,
desde el Jardín de Luxembourg,
el olor de una hoguera de hojarasca.
¿Cómo salvar los días consumiéndose
en el montón de hojas del pasado?
Y de pronto vio el rótulo: Hotel de l`Avenir.
Ella seguía allí esperándolo.
Y con una sonrisa le dijo: al fin has vuelto.
Lo único decente que hay en ti
nunca ha salido de esta habitación,
de aquí conmigo.

Homenaje

Este puente desierto donde el viejo
mira pasar con lentitud las aguas,
con certeza será volado pronto.
No es un buen sitio para detenerse
si ha decidido huir del vencedor.
Lamenta haber dejado cuanto amaba.
Por aquí ya pasaron los que huían.
No es un buen sitio para detenerse.
Al escribir este relato, Hemingway
debía saber que la batalla
del Ebro se libraba dentro de él,
y que el viejo del puente le esperaría siempre.
Joan Margarit: Cálculo de estructuras (Col. Visor, Madrid, 2005).

Yannis Ritsos

Hablar de Yannis Ritsos (1909-1976) -un auténtico maestro de la poesía griega contemporánea- nos llevaría todo un ensayo. Hombre arrastrado por la turbulencia de la guerra y por la contingencia de unos años ciertamente azarosos en la historia de su país, conservó la energía, la tensión y la fe necesarias para elaborar una obra vastísima y de un valor incalculable. Coetáneo de Elytis, Seferis y Karyotakis, su poesía no sólo nos deslumbra, sino que nos emociona profunda y definitivamente.

Conocimiento (De Tiempo de piedra)

Un sol de piedra viajó a nuestro lado
quemando el aire y las espinas del desierto.
Por la tarde se detuvo en la falda del mar
como una bombilla amarilla en un gran bosque de recuerdos.

No teníamos tiempo para tales cosas - sin embargo
echábamos de vez en cuando un vistazo - y sobre nuestras mantas
junto con las manchas grasientas, el color, y huesos de aceituna
reposaban algunas hojas de los sauces, y agujas de pino.

Tenían también estas cosas -no muy importantes- su peso:
la sombra de una horquilla en la tapia, hacia el ocaso,
el paso del caballo a medianoche,
un color rosado que muere en el agua
dejando tras sí el silencio más solitario aún,
las hojas de la luna caídas entre la parva, y patos salvajes.

No tenemos tiempo – no tenemos,
en cuanto las puertas se conviertan en manos cruzadas
cuando los caminos se hacen como aquel que dice “no sé nada”.

Sin embargo, nosotros sabíamos que más allá del gran cruce
hay una ciudad con miles de luces multicolores.
La gente allí se saluda con un solo gesto de su frente –
les conocemos por las posturas de sus manos
por la manera que cortan el pan,
por su sombra sobre la mesa en la cena,
por el momento que todas las voces dormitan dentro de sus ojos
y una sola estrella cruza su almohada.

Les conocemos por el surco de la lucha entre sus cejas
y sobre todo -las noches que se agranda el cielo encima de ellos-
les conocemos por aquel equilibrado y conspirado movimiento
como cuando echan su corazón como un pasquín clandestino
por debajo de una puerta cerrada al mundo.

VIII (De La Señora de las viñas)

Afuera, en las losas de nuestro patio pasaba la noche con su alforja
y su perro.
Se oía a altas horas de la noche su bastón, lejos como el peine del telar.
La tapia encalada era lisa como el cuello de una paloma
y una luz blanca como un caballo de cristal se perdía en el bosque.

Cada estación del año nos traía sus frutas y su propio perfume-
las hojas de la parra se convertían poco a poco en palmas de mano,
en oro,
luego las ramas se encorvaban como serpientes heladas,
se humedecían las llaves de nuestra casa y el sol se hacía como el
bote de sal de nuestra cocina.

El otoño llevaba un capote de gotas y de humo,
y si por las noches preguntabas a alguien “¿dónde estabas?”, te respondía:
“allá, más allá” y arrastraba tras sí una nube como una oveja.

Los membrillos, más tarde, endurecieron de nuevo sus puños,
los tomates enrojecieron como mejillas besadas,
un ramo de hierbabuena crecía en la grieta del muro
y el disparo del viejo Dimo resonaba en el arbolado del río.
Entonces en las barbas del abuelo salían frutitas rojas,
como en los matorrales del precipicio cuando suena en los picos el sol.

Pasa y pasa, da vueltas el tiempo -como una rueca enredada con hilo rojo,
y nosotros, mi Señora, del fusil a la flauta, dando vueltas,
tallamos racimos de uvas en los troncos secos de la viña,
tallamos tu altura sobre los cipreses
y la nube se convierte en arca con florines
y las piñas de los cipreses en cerezas
y Tú, Señora, con la tierna espiga del lucero de la tarde entre tu mano,
bendices la soledad del campo y las fuentes empedradas.


XIX (De Epitafio)

Si tuviera el agua inmortal, si tuviera nueva alma,
para darte, para despertarte sólo un instante,

para que vieras y hablaras, para que disfrutaras. Entero tu sueño
queda vivo en cuerpo entero, yo a tu lado junto a ti

Truenan las calles, los mercados, los balcones y las callejuelas,
y derraman flores las mozas sobre tus cabellos,

por la sangre que tiñó el suelo, se hizo brava la moza
-bosques los puños, océano las voces, montaña los corazones, los pechos.

Se juntó el mono de trabajo con el caqui, el soldado con el obrero
y brillan todos en un corazón- voluntad, pulso y ojo.

¡Oh, qué hermoso cuando se juntan, cuando se ama la gente!.
Resplandecen los cielos, se perfuman los lugares.

Y pasando así de valerosos fuertes, juntos como hermanos,
digo, conquistaremos toda la tierra todo el universo.

Los lobos retroceden, se meten en sus escondrijos
-bichitos que los barrió la tosca escoba del obrero.

¡Oh, dónde estás, hijo, para ver, para alegrarte mucho, pajarillo,
y, antes que salgas solo, abraza el mundo entero!

XX

Dulce hijo, tú no te has perdido, estás entre mis venas.
Hijo mío, en las venas de todo el mundo entra profundo y vivo.

Ves, a mi lado muchos pasan, pasan jinetes
Todos fuertes erguidos y como tú de bellos.

Entre ellos, hijo mío, te siento resucitado.
Tu figura, en sus figuras hecha obra de arte.

Y yo, la pobre, yo, la flaca, grande entre todos,
con mis crecidas uñas parto la tierra en trozos y los tiro a la cara de los lobos y de las fieras,
que lo vidrios de tu vista hicieron ellos añicos.

Y nos sigues tú también aunque muerto, y nuestro nudo en la garganta
se hace el nudo de la cuerda para el cuello de nuestro enemigo.

Y lo deseabas (así lo decías las noches con el candil),
levanto mi viejo cuerpo y muestro mi puño.

Y en vez de castigar mis inocentes pechos., ves, ando
y detrás de mis lágrimas el sol estoy distinguiendo.

Hijo, hacia tus hermanos voy y junto a mi ira
Recogí tu fusil. Duerme, tú, pajarillo mío.

Yannis Ritsos: Antología 1936-1971 (Plaza Janés, Barcelona). Traduce del griego al castellano Dimitri Papageorgiou.

Libros recomendados

Relatos:

Juan Gracia Armendáriz: Cuentos del Jíbaro (Demipage Serv., 2008).


Saúl Yurkievich: Fundadores de la nueva poesía latinoamericana (Barral Editores, Barcelona).

Efemérides : 13 de Julio

fábula

trabalenguas

canciones infantiles

fábula

Fábulas : Samaniego


Batalla de las comadrejas
de Félix María Samaniego

Vencidos los ratones,
Huían con presteza
De una atroz enemiga
Tropa de Comadrejas;
Marchaban con desorden,
Que cuando el miedo reina,
Es la confusión sola
El jefe que gobierna.
Llegaron presurosos
A sus angostas cuevas,
Logrando los soldados
Entrar a duras penas;
Pero los capitanes,
Que en las estrechas puertas
Quedaron atascados
Sin ninguna defensa,
A causa de unos cuernos
Puestos en las cabezas,
Para ser de sus tropas
vistos en la refriega,
Fueron las desdichadas
Víctimas de la guerra,
Haciendo de sus cuerpos
Pasto las Comadrejas.

¡Cuántas veces los hombres
Distinciones anhelan,
Y suelen ser la causa
De sus desdichas ellas!
Si Júpiter dispara
Sus rayos a la tierra
Antes que a las cabañas
A los palacios y a las torres llegan.

Proverbios

  • Jabón e hilo negro, todo es para la ropa.
  • Jabón y buenas manos sacan limpios paños.
  • Jacinto, no te lo consiento, que mezcles blanco con tinto.
  • Jacinto no te lo 'consinto', que mezcles blanco con tinto.
  • Jactancia es mala del sambenito hacer gala.
  • Jactancia es mala de San Benito hacer gala.
  • Jalan mas dos tetas que tres carretas.
  • Jamás cerró una puerta Dios, sin que abriese dos.
  • Jamás creó una puerta Dios, sin que abriese dos.
  • Jamás digas: nunca jamás.
  • Jamás en el mismo plato, comen el ratón y el gato.
  • Jamás olvidó el que bien amó.
  • Jamás olvidó quien bien amó.
  • Jamás rico será el que lo de otro en lo suyo no meterá.
  • Jamás se ha quedado el oro de ser robado.
  • Jamás se ha quejado el oro de ser robado.
  • Jamón cocido en vino, hace al viejo niño.
  • Jamón empezado, cada cual le tira un tajo.
  • Jamón empezado, pronto mediado.
  • Jamón empezado, pronto mediado; jamón mediado, pronto acabado.
  • Jamón y chorizo, ahora es acertijo.
  • Jamón y porrón, hacen buena reunión.
  • Jamón y vino añejo estiran el pellejo.
  • Jamón y vino viejo, estiran el pellejo.
  • Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
  • Jarabe de pico a muchos ha hecho ricos.
  • Jarabe de pico a muchos hizo rico.
  • Jarabe de pico, a muchos hizo rico.
  • Jarra nueva hace el agua fresca.

Efemérides: 12 de Julio

Glosario de términos flamencos


  • quebrado : Tipo de compás compuesto sujeto a dos compases sencillos. La seguiriya utiliza este compás quebrado alternado el tres por cuatro y el dos por cuatro.
  • sorda : Modo de ejecutar el toque en el que hay ausencia de tonalidad pero no de compás. Normalmente se consigue colocando la mano izquierda abierta sobre el diapasón sin ejercer presión.
  • zambra : Fiesta morisca con música y algazara. Posteriormente, fiesta de los gitanos andaluces. La especie que hoy se cultiva es la zambra granadina, en las cuevas del sacromonte, que está integrada, a su vez, por tres bailes de carácter mínimo: La alboreá, la cachucha y la mosca, que simbolizan tres momentos de la boda gitana. Esta mímica, reflejada en la danza, pretende poner de manifiesto la antigüedad del baile
  • zapateado : Baile. Consiste en un baile sobrio, de gran entidad flamenca, que surge a mediados del siglo XIX. Es una combinación rítmica de sonidos que se efectúan co la punta, el tacón del pie y es interpretado por hombres o, a veces, por mujeres con el atuendo masculino de pantalón y chaquetilla corta. actualmente el zapateado flamenco se intercala en la mayoría de los estilos, tanto por hombres como por mujeres, a veces quedando la guitarra en silencio, para resurgir junto a los demás elementos de acompañamiento en el momento de su mayor intensidad o remate.
  • zoquete : Trozo o pedazo de madera que sobra por detrás de la caja de resonancia en su contacto con el mástil. Se coloca para reforzar la unión de ambas partes y algunos guitarristas lo suelen emplear para colocar determinadas pomadas o vaselinas para las heridas y el sudor.


expresiones latinas utilizadas en Derecho


Efemérides : 11 de Julio

Nacimientos :
Fallecimientos :

COPLA Y TOROS

La figura de la mujer en estas coplas se transforma, ganadera y mayor que él, le ayuda a convertirse en figura del toreo y su pasión no es correspondida.
En Divisa de Verde y Oro, los celos que le provoca “la otra” llevan a la
ganadera a no aceptar el matrimonio. Aquí aparece la figura de los mayorales,
que le cantan a coro su desgracia por culpa de “ese toro de agonía”.

Ganadera con divisa verde y oro, dueña mía
Cuanto diera por salvarte de ese toro de agonía
Con tu hacienda y tu apellío ya te sobra en que pensar
Y hasta el luto del vestío te lo debes quitar
Por que así no se adivina que enterrastes un “te adoro”
Bajo el tronco de una encina
(Con Divisa Verde y Oro)

Efemérides : 10 de Julio

Nacimientos :
Fallecimientos :

Fábulas : Esopo


Bóreas y el Sol
de Esopo

Bóreas y el Sol disputaban sobre sus poderes, y decidieron conceder la palma al que despojara a un viajero de sus vestidos.

Bóreas empezó de primero, soplando con violencia; y apretó el hombre contra sí sus ropas, Bóreas asaltó entonces con más fuerza; pero el hombre, molesto por el frío, se colocó otro vestido. Bóreas, vencido, se lo entregó al Sol.

Este empezó a iluminar suavemente, y el hombre se despojó de su segundo vestido; luego lentamente le envió el Sol sus rayos más ardientes, hasta que el hombre, no pudiendo resistir más el calor, se quitó sus ropas para ir a bañarse en el río vecino.


Moraleja: Es mucho más poderosa una suave persuasión que un acto de violencia.

Proverbios

  • Iba en su yegua y preguntaba por ella.
  • Ida la del cuervo, que se fue y no ha vuelto.
  • Id a la feria y veréis como os va en ella.
  • Ida por ida, ir por ir, más vale a la taberna que a la botica.
  • Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
  • Idealista de la intriga, que piensan con la barriga.
  • Idiota y tozudo, no hay mejor burro.
  • Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
  • Ido el conejo me das consejo.
  • Idos los ladrones se toman mil precauciones.
  • Idos los ladrones, se toman mil precauciones.
  • Idos y muertos es lo mesmo.
  • Idos y muertos, olvidados presto.
  • Iglesia cerrada, ni culto ni nada.
  • Iglesia de moda en otros días, cátala ahora vacía.
  • Iglesia llena antaño, vacía hogaño.
  • Iglesia, o mar, o casa real.
  • Ignora al ignorante.
  • Ignorante malo, mucho daño hace.
  • Ignorante y burro todo es uno.
  • Ignorante y burro, todo es uno.
  • Ignorar para preguntar y preguntar para saber, eso es aprender.
  • Ignorar para preguntar, y preguntar para saber, eso es aprender.
  • Igual con igual va bien cada cual.
  • Iguales, como cabo de agujeta.
  • Igual me da estar arriba que abajo, si soy el que trabajo.

términos taurinos