jueves, 4 de septiembre de 2008

Dichos populares





Cabeza de turco: Es la persona a la que se hace blanco de acusaciones por cualquier motivo. La expresión alude al tiempo de las Cruzadas, en el que los turcos eran víctimas del odio de todos los cristianos, que sentían una especial preferencia por cortar sus cabezas.

Caérsele los anillos: Ser poco afecto a colaborar con los demás, sobre todo en el trabajo físico, eludir la responsabilidad.

Cada loco con su tema: Frase que sirve para explicar el apego que cada uno tiene por su propio parecer, al igual que los locos que, por lo general, disparatan sobre un tema que es su obsesión. Antiguamente, solían terminar la frase con ... y cada lobo por su senda.

Cada maestrito con su librito: Frase usada para justificar la disparidad de criterio en el cumplimiento de un mismo objetivo. En la vida, todos tenemos un método para desarrollar nuestras actividades.

Cada muerte de obispo: Muy esporádicamente, de vez en cuando, en alusión a la longevidad de los prelados, que suelen vivir muchos años y, por otra parte, los obispos no suelen ser jóvenes, de ahí lo de su larga vida.

Caerse del nido: Descubrir una verdad a destiempo; ser ingenuo, como los polluelos que por inexperiencia, suelen caer de lo alto, al desprenderse del nido. Caerse la venda de los ojos: Desengañarse, descubrir la verdad acerca de una persona o situación, sobre todo cuando lo que se descubre es negativo para uno. Caiga quien caigaEs una de las frases más amenazantes que existen en todas las lenguas.

Calavera no chilla: Significa que la persona que gusta de la diversión exagerada y la vida disipada no debe quejarse de las consecuencias de su forma de vida. "Calavera", en sentido figurado, es el hombre de poco juicio dado al libertinaje. Calumniad, calumniad, que algo quedará: Frase que algunos atribuyen a Voltaire y que el escritor Beaumarchais habría incluido en su obra El Barbero de Sevilla. La expresión sostiene que cuando se insiste en la difamación, con el tiempo se logra instalar la duda en la sociedad.

Cambiar de chaqueta: Algunos adjudican el origen de este curioso dicho al duque de Saboya, Carlos Manuel I, quien solía alternar sus simpatías por Francia y por España usando un jubón (prenda antigua ajustada que cubría desde los hombros hasta la cintura) de color rojo de un lado y blanco del otro. Pero lo cierto es que, con motivo de las guerras de religión promovidas por la Reforma Luterana, se hizo usual que los adversarios de cada bando (papistas y luteranos), para distinguirse de sus oponentes, vistiesen casaca y jubón de aspectos bien diferenciados. Debido a que, por lo general, el forro de estas prendas era de color distinto al de la tela, en determinadas circunstancias los parciales de una y otra facción, ya sea para desorientar al adversario o para hacerse pasar por uno de ellos, daban vuelta la casaca. Esta treta hizo acuñar, con el tiempo, la expresión cambiar la chaqueta que con el transcurso de los años comenzó a ser usada -con sentido análogo- para criticar a quien de acuerdo con las circunstancias cambia repentinamente de opinión o actitud política, en otras palabras, se convierte en un "tránsfuga" (verdadero significado de esta palabra).

Cantar las cuarenta: Desahogarse con alguien, diciéndole lo que piensa, aun cuando moleste al destinatario. El origen es el juego de naipes conocido con el nombre de "tute", en el que se llama las cuarenta al número de puntos del que reúne el caballo y el rey de un mismo palo, lo que motiva que su poseedor esté obligado a "cantarlas".

Cargar con el mochuelo: En los últimos años, se han difundido en la Argentina innumerables cuentos que tienen por protagonistas a integrantes de la colectividad gallega, a quienes se endilga una marcada falta de inteligencia, lo mismo que su poco apego a las costumbres higiénicas, en contraposición con la noticia -ignorada por muchas personas- de que el lenguaje gallego fue el primer romance (lengua derivada del latín) que se habló a la perfección. De todas formas, esos relatos, que por lo general son originarios de estas latitudes, no lo son en cuanto a la originalidad de la idea, ya que el dicho que ahora nos ocupa procede de la propia España. Cuentan que dos jóvenes -uno andaluz y otro gallego- entraron cierta vez a una posada y pidieron al dueño del lugar algo para cenar. Como el mesonero les dijo que sólo disponía de una perdiz y un mochuelo (especie de ave rapaz nocturna de carne muy dura y poco sabrosa), el andaluz -que llevaba la voz cantante- se apresuró a decir que los trajese y que ellos se encargarían de distribuir equitativamente las presas. Una vez frente a las aves cocinadas, el andaluz dijo al gallego: -Elige, hermano, puesto que la cosa es clara: o tú te comes el mochuelo y yo la perdiz o yo me como la perdiz y tú te cargas el mochuelo. Abrumado por tan "original" alternativa, el ingenuo gallego se tuvo que comer el mochuelo mientras el avivado andaluz daba cuenta de la sabrosa perdiz. Desde entonces, el dicho se usa para calificar todo asunto o trabajo enojoso y difícil que recae sobre alguien en contra de su voluntad, sobre todo si éste ha sido engañado.

Cargar con el muerto: Según las leyes medievales, cuando en la jurisdicción de una localidad era hallado el cuerpo de alguna persona muerta en circunstancias extrañas, si no era posible determinar la identidad del homicida, el pueblo donde había sido encontrado el cuerpo estaba obligado a pagar una multa llamada homicidium omecillo. A causa de esto, y con el fin de eludir el pago de la multa, cuando se hallaba un muerto en las calles, los habitantes del pueblo en cuestión se apresuraban y, de común acuerdo, levantaban el cuerpo y lo trasladaban a alguna localidad vecina, de manera que la responsabilidad del crimen recayera sobre ésta y, en consecuencia, fuera ella la que debiera hacerse responsable de pagar la multa correspondiente. Con el tiempo, el dicho comenzó a aplicarse -en sentido figurado- como equivalente de la pretensión de descargar sobre otro la culpa por algún delito o falta cometida. En la actualidad, el dicho cargar con el muerto conserva el mismo valor, aunque suele aplicárselo, preferentemente, para referir a la responsabilidad que le cabe a alguien en el pago de alguna deuda, sobre todo cuando se trata de cuentas impagas o difíciles de saldar, como cuando solemos decir -luego de una reunión de numerosos comensales-: "Y ahora... ¿quién levanta este muerto?

Caro como aceite de Aparicio: Todo aquello cuyo coste es muy subido de precio o abusivo se dice que es caro como aceite de Aparicio.

El aceite de Aparicio es una preparación medicinal para curar las llagas y heridas inventada en el siglo XVI por Aparicio de Zubia. El alto precio de esta pócima no se correlacionaba con el coste real ni la dificultad para hallar sus ingredientes: aceite de oliva, hipérico, romero, lombrices de tierra, trementina y resina de enebro, incienso y almáciga en polvo. Quizás la fórmula permaneció en secreto y fue explotada en exclusiva por el inventor de este aceite curativo.

¡Chocolate por la noticia!: Frase irónica con la que se pretende descalificar a quien afirma algo que ya todos conocen, ya sea porque es un hecho consabido o bien, porque llegó tarde con la noticia.

¡Chúpate esa!: Exclamación de réplica cuando uno contesta algo que sorprende y desagrada a alguien, sobre todo por lo justo e inesperado de la respuesta. Entre nosotros, la frase originariamente era ¡chúpate esa mandarina!, indudablemente, una curiosidad idiomática porque, entre nosotros, es más habitual que alguien chupe una naranja y no una mandarina.

Clavar a alguien: Dejar plantada a una persona, ya sea esperando en una cita o despojándolo de algo que esa persona merecía. El origen es la práctica delictiva de los antiguos salteadores de camino que se ofrecían para clavarles las herraduras a los forasteros, pero lo hacían dejando algunos clavos flojos, para luego -cuando estos se detenían- asaltarlos y robarles las pertenencias.

Colgar el Sanbenito: Entre los antiguos usos de la Iglesia primitiva y después, durante los tiempos de la Inquisición, a los penitentes que lloraban sus culpas y mostraban arrepentimiento, se les daba una vela de cera y se los arropaba con una especie de saco de lana que, previamente, había sido bendecido por el sacerdote o párroco del lugar. De ahí, que a esa prenda se le llamase saco bendito, denominación que más tarde, derivó en las formas san bendito y, finalmente, sambenito. Este hábito -que, en realidad, era una réplica del saco de penitencia usado por los penitentes de la Iglesia primitiva- consistía en una especie de escapulario de lana amarilla con la cruz de San Andrés, llamas de fuego y otros jeroglíficos estampados en la superficie. Pero, respecto de la etimología de la palabra, hay quienes sostienen que proviene del nombre de San Benito, cuyo significado pasó por designar primero al "escapulario benedictino", luego al "escapulario que se ponía a los condenados por la Inquisición" y finalmente, "signo de infamia". El objetivo de penitencia de este atuendo dio origen al dicho popular cargar o colgar a uno el sambenito, con el que se expresa el acto de echar sobre alguien una culpa que no merece, como cuando decimos comerse un garrón, en alusión a idéntica situación.

Colgar la galleta: Dejar plantado a alguien, particularmente referido a la relación amorosa, cuando uno de los integrantes de la pareja abandona al otro.

Comer de gorra: Este dicho nos remonta a la época en que los estudiantes vestían de capa y gorra. Y sucedía que, como buenos estudiantes, eran dueños de un apetito voraz a causa del tremendo desgaste que significaba responder a las exigencias de las universidades de entonces. Sumado a esto, como muchos de ellos provenían de lugares distantes de las grandes ciudades a las que acudían en busca de la excelencia educativa, no tenían dónde recurrir cuando sus hambrunas eran insostenibles. Por eso, debían agudizar su ingenio y acudir a picardías propias de la edad para poder llevarse algo al estómago. Uno de los recursos era meterse "de colado" en las fiestas de bautismos, cumpleaños o casamientos importantes, repartiendo reverencias y ceremoniosos gorrazos (saludos hechos con la gorra) y permaneciendo mudos y aislados durante la celebración para no ser detectados por los anfitriones, pero dando cuenta de los apetitosos manjares que se servían en la ocasión. De ahí, que a esta clase de "invitados" se les llamase despectivamente capigorrones, de donde -por analogía- surgió la expresión comer de gorra, en alusión al hecho de poder hacerlo merced a los saludos realizados con ese elemento. Mucho tiempo después, en este siglo, comenzaron a pulular cantantes e instrumentistas populares que realizaban su actuación en la vía pública y que recogían la limosna dada por los transeúntes, en un sombrero o gorra que depositaban en el suelo.

Como el maestro Ciruela: Frase con la que se censura a quien habla magistralmente u opina sobre una cosa de la que no entiende. La locución completa habría sido originalmente como el maestro Ciruela, que no sabía leer y puso escuela, incluso se dice que en un tiempo, pudo haber sido como el maestro de Siruela... en relación con el nombre de un pueblo de Badajoz, provincia española cercana a la frontera portuguesa, sin otra intención que la rima con la palabra "escuela".

Como Pancho por su casa: Hacer algo con total libertad. Originariamente, la frase era como Pedro por su casa, proveniente de la locución entrarse como Pedro por Huesca, en alusión a la toma de esa ciudad por el rey aragonés Pedro.

Como Pedro por su casa: Esta comparación se utiliza cuando alguien se conduce en casa ajena con tanta familiaridad y soltura como en la suya propia.

Quién fue el tal Pedro al que alude el dicho, se desconoce. En Aragón (España) se escucha una versión que dice: 'entrase como Pedro por Huesca'. Aquí sí se reconoce al personaje, que no es otro que Pedro I de Aragón (1070-1104), que en 1095 reanudó el sitio impuesto a Huesca por Sancho I.

No obstante, es posible que la frase original fuera 'entrarse como por su casa', pero que luego se modificaría añadiéndole el Pedro.

Como quien no quiere la cosa: Con disimulo, como si uno no quisiera conseguir lo que realmente pretende.

Como quien oye llover: Sin interés, sin prestarle demasiada atención. La lluvia se oye, es decir, "se percibe con el oído" (sobre todo, el que está protegido de la lluvia), a diferencia de aquello que se escucha, es decir, "se oye con atención". Compás de espera: Silencio, corto tiempo que uno se toma para analizar una situación. Lo de compás procede de la simbología musical.

Con amigos así... ¡quién necesita enemigos?: Es una crítica a los que uno suponía amigos de verdad, pero en los momentos cruciales demuestran que no lo son. Por eso, la frase expresa la referencia a los enemigos.

Con azúcar está peor: Si bien no es un dicho muy popular entre nosotros, su origen no deja de ser una curiosidad muy pintoresca. Cuentan que el célebre músico navarro don Juan Emilio Arrieta -para entonces director del Conservatorio madrileño- se hospedaba en una pensión de la calle llamada "del Desengaño", de cuyo baño salía continuamente un olor nauseabundo. El músico se quejaba reiteradamente ante la dueña y la instaba a que solucionara tan desagradable situación, hasta que un día, al entrar en la casa, don Arrieta advirtió que el olor aunque distinto- resultaba aún más insoportable y repugnante que el anterior, por lo que preguntó a la dueña. -¡Pero, doña Blasa! ¿Qué ha hecho usted? -¿Qué he hecho?- repuso dolida la patrona. -¿Todavía no está usted satisfecho, don Juan? Pues, sepa que me la pasé toda la mañana quemando azúcar. A lo que el músico respondió: -¡Ay, doña Blasa! ¡Con azúcar está peor! Esta salida de don Arrieta fue tan festejada que ha quedado en el lenguaje coloquial de España para dar a entender que ciertos remedios, a veces, dan resultados contraproducentes, de manera que en lugar de mejorar las cosas, las agravan y empeoran.

Con bombos y platillos: Con mucho ruido, como cuando se da a conocer una noticia muy importante.

martes, 2 de septiembre de 2008

Idilio III - Dafne y Dametas (Esteban Manuel de Villegas)


Idilio III - Dafne y Dametas
de
Esteban Manuel de Villegas




               


                     1    
Viniéronse a juntar Dafne y Dametas,
pastor de cabras uno, otro vaquero,
mientras las unas pacen inquietas
y las otras el sol huyen severo,
cuales por las roturas más secretas
y cuales, al soplar cierzo ligero,
por las amenas sombras distraídas,
con paz gozadas, con piedad movidas.

2
Era robusto, sí, Dafne, y mancebo,
al ejercicio duro entonces dado.
Dametas mozo, pero no tan nuevo
en el oficio de guardar ganado.
Rigen cayados de taray y acebo,
y cada cual sombrero coronado
de acebuche y laurel, y al cabo dellos,
zurrones pardos sobre blancos cuellos.

3
La floja ociosidad, y el grave estío,
de la pesada siesta entonces grave,
el susurrar del Céfiro y el rio,
fresca la sombra, querellosa el ave,
la vacada extendida y el cabrio
aún no cansado del pacer süave,
en Dafne ocasionaron voz dispuesta,
y en Dametas después voz y respuesta.

DAFNE
4
"¿No ves, oh Polifemo, como tira
la blanca Galatea a tu ganado
con muestras de retozo, no de ira,
manzanas libres desde el mar salado?
Vuelve, gigante, pues, el rostro y mira
con cuánta desnudez, con cuánto agrado
del pecho de coral perlas derrama
y con su boca de cristal te llama.

5
Llárnate duro y amador grosero;
y tú, cantando al son de tu cicuta,
mísero no la ves; antes austero
huyes el cuerpo a la tirada fruta.
Sólo tu mastinillo lisonjero
la sigue juguetón, que se reputa
por digno del favor de Galatea,
y ella se lanza al mar, y ella rastrea.

6
Pero ya desde allá vuelve lozana,
Como el acanto en medio del estío,
cuando las verdes hojas engalana,
cuando al fin de arrebol purpura el brío.
Ella, pues, bien quisiera serte humana
sin darte a ConoCer su desvarío.
Que en las cosas de amor siempre acontece
que lo que no es hermoSo lo parece.

7
Respetos vence y honras destituye
sólo por conmover tu pecho duro,
y si otras veces tus halagos huye,
hoy les promete paces de seguro.
Postra pues esta vez, postra y destruye
las altiveces de su enhiesto muro,
que Amor al que se atreve da saetas."
Pero escuchad al bárbaro en Dametas.

DAMETAS

8
"Vila, no hay duda, vila, cabrerizo,
sí, por el Pan que rige mi manada,
desde el instante que en mis cabras hizo
tiro burlón con fruta colorada,
y aunque su desnudez me satisfizo,
no por eso de mi será obligada.
Que la miré no hay duda, y con deseo,
sí, por el reluciente con que veo

9
sol de mi frente, que será en mis días
luz a mis pasos, lumbre a mi camino,
si ya no son verdad las profecías
del mísero Telemo el adivino,
que plegue al cielo que en sus canas frías
se vengue alodio del infausto sino,
y desmintiendo el juicio de Telemo,
ciegue a sus hijos, deje a Polifemo.

10
Soy, si me adviertes, cuerdo enamorado,
y en extremo sagaz, pues, porque sea
de su loca pasión más estimado,
desdén hago al amor de Galatea;
celos la doy, y finjo que el agrado
de Cénife me abrasa y espolea;
celebro su hermosura, y ella entonces
pierde el color y queda cual los bronces.

11
Otras veces rabiosa con los celos
sale del hondo mar, como la loba
que va desalentada a sus hijuelos
en busca del villano que los roba.
Luego mis hatos escudriña, ve los
negros rincones de mi parda alcoba;
y yo por más encarecer su yerro
hago al descuido que la ladre el perro.

12
Ella con esto se halla tan rendida
de la tierna pasión que Venus labra,
que ya esté vergonzosa, ya corrida,
agora cele, agora se desabra,
siempre busca mi amor de amor herida,
como el cabrito el paso de la cabra,
cuando en el monte con furor violento
oye la rama sacudida al viento.

13
Verás que ya el regalo, ya el mensaje,
me envía cuidadosa, a quien yo luego
cierro las puertas, dándole hospedaje,
si no a su amor, a la afición que niego.
Otras veces al fin digo a su paje
que, si pretende mejorar su fuego,
jure de darme por Neptuno y Doris
fin a mis gustos, gusto a mis amores,

14
y que en la siempre verde cabellera
désta que miras vega caudalosa
me mulla lecho conyugal siquiera,
pues hijo soy de dios, si ella es diosa.
Con esto parte el nuncio y se aligera,
aunque cual virgen la halla vergonzosa.
Rayo que Venus despeñó en mi seno,
bien sé que en ella sembrará veneno.

15
No soy tan fiero, no soy tan deforme
como dicen de mí los que me afean,
antes al buen dictamen soy conforme,
si las aguas del mar no lisonjean,
donde una siesta, cuando más enorme
el sol las dora y ellas lo platean,
pude mirarme bien, porque su espejo,
del rostro que me hurtó, sacó un reflejo.

16
Vime robusto en él, no femenino,
aunque robusto, por extremo hermoso,
erguido como el álamo y el pino,
y más que el ciervo corredor, brIoso,
pero del suelto, que a mis manos vino,
con que ayer era Céfiro ganchoso,
la de Zeusipo malcasada nuera,
gozó una espalda y la cabeza entera.

17
Vime este sol también, que es por Apolo
igual al que de luz nace en Oriente;
solo le tengo, porque aquél es solo,
y esto conviene al cielo de mi frente.
No peino crin, no cejas alcoholo,
pero de barba y crin hago un torrente,
que desgajado por espalda y pecho
con ser inmenso mar les vengo estrecho.

18
El blanco diente, que alimenta y cría
el elefante asiático y tardío,
negro parece más que noche umbría,
si llega a compararse con el mío;
y porque de Cotítaris sabía
una lición, que tengo a desvarío,
al mirarme tan plácido y sereno
luego tres veces me escupí en el seno."

19
Esto apenas cantó Dametas, cuando
Dafne besó su faz, y él a su beso
respondió con abrazos, engendrando
amor en ellos, amoroso exceso;
y cual su flauta a cítara trocando
poco a poco se van del monte espeso,
con su vacada el uno al fresco río,
y el otro a su redil con su cabrío.

Canciones populares : Eres alta y delgada


Eres alta y delgada como tu madre, morena salda, como tu madre; bendita sea la rama  que al tronco sale morena salada que al tronco sale.  Toda lanoche estoy niña pensando en tí. Yo de amores me muero desde quete ví, morena salada, desde que te ví.  Eres como  la rosa de Alejandria morena salada, de Alejandria, colorada de noche blanca de día morena salada,  blanca de día.

Efemérides : 2 de Septiembre

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Anna Frank : Fragmentos del Diario


Ana Frank nació en Alemania en 1929 y pertenecía a una familia judía que se exilió en Holanda al comenzar las persecuciones nazis. A la edad de trece años comenzó a escribir un diario y poco tiempo después ella y su familia tuvieron que ocultarse para evitar los campos de concentración. Permanecieron escondidos desde 1942 hasta 1944 año en que fueron descubiertos. En 1945 murió en el campo de concentración de Bergen-Belsen. Su diario fue encontrado en el escondite que habitó durante dos años.


Fragmentos del Diario de Ana Frank
20 de junio de 1942

 

Mi padre tenía ya treinta y seis años cuando se casó con mi madre, que tenía veinticinco. Mi hermana Margot nació en 1926, en Frankfort del Meno. Y yo el 12 de junio de 1929. Siendo judíos cien por ciento, emigramos a Holanda en 1933, donde mi padre fue nombrado director de la Travis N.V., firma asociada con Kolen & Cía., de Amsterdam. El mismo edificio albergaba a las sociedades, de las que mi padre era accionista. Desde luego, la vida no estaba exenta de emociones para nosotros, pues el resto de nuestra familia se hallaba todavía defendiéndose de las medidas hitleristas contra los judíos. A raíz de las persecuciones de 1938, mis dos tíos maternos huyeron y llegaron sanos y salvos a los Estados Unidos. Mi abuela, entonces de setenta y tres años se reunió con nosotros. Después de 1940 nuestra buena época iba a terminar rápidamente: ante todo la guerra, la capitulación, y la invasión de los alemanes llevándonos a la miseria. Disposición tras disposición contra los judíos. Los judíos eran obligados a llevar la estrella, a ceder sus bicicletas. Prohibición de los judíos de subir a un tranvía, de conducir un coche. Obligación para los judíos de hacer sus compras exclusivamente en los establecimientos marcados con el letrero de "negocio judío", y de quince a diecisiete horas solamente. Prohibición para los judíos de salir después de las ocho de la noche, ni siquiera a sus jardines, o aún de permanecer en casa de sus amigos. Prohibición para los judíos de ejercitarse en todo deporte público: prohibido el acceso a la piscina, a la cancha de tenis y de hockey o a otros lugares de entrenamiento. Prohibición para los judíos de frecuentar a los cristianos. Obligación para los judíos de ir a escuelas judías, y muchas otras restricciones semejantes.

 

 
8 de julio de 1942
 

 

A las tres de la tarde llamaron a nuestra puerta. Yo no lo oí, porque estaba leyendo en la terraza, perezosamente reclinada al sol en una mecedora. De pronto, Margot apareció por la puerta de la cocina, visiblemente turbada.
- Papá ha recibido una citación de la SS -cuchicheó-. Mamá acaba de salir a buscar al señor Van Daan. (Van Daan es un colega de papá y amigo nuestro).
Yo estaba aterrada: todo el mundo sabe qué significa una citación; vi surgir en mi imaginación los campos de concentración y las celdas solitarias. ¿Íbamos a dejar a papá partir hacia allí?
- Naturalmente no se presentará - dijo Margot, mientras que ambas esperábamos en la alcoba el regreso de mamá.
- Mamá ha ido a casa de los Van Daan para ver si podemos habitar desde mañana, nuestro escondite. Los Van Daan se ocultarán allí con nosotros. Seremos siete.
En nuestro dormitorio, Margot me confesó que la citación no era para papá, sino para ella misma. Asustada de nuevo empecé a llorar. Margot tiene dieciséis años. ¡Quieren pues dejar ir solas a las muchachas de su edad! Afortunadamente, como mamá ha dicho, no irá.

 

 

9 de octubre de 1942

 

 

Hoy no tengo que anunciarte más que noticias deprimentes. Muchos de nuestros amigos judíos son poco a poco embarcados por la Gestapo, que no anda con contemplaciones; son transportados en furgones de ganado a Westerbork, al gran campo para judíos, en Dentre. Westerbork debe ser una pesadilla; cientos y cientos están obligados a lavarse en un solo cuarto, y faltan los W.C. Duermen los unos encima de los otros, amontonados en cualquier rincón. Hombres, mujeres y niños duermen juntos. De las costumbres no hablemos: muchas de las mujeres y muchachas están encinta.
Imposible huir. La mayoría está marcada por el cráneo afeitado, y otros, además, por su tipo judío.
Si esto sucede en Holanda, ¿qué será en las regiones lejanas y bárbaras de las que Westerbork no es más que el vestíbulo? Nosotros no ignoramos que esa pobre gente será masacrada. La radio inglesa habla de cámaras de gases. Después de todo, quizá sea mejor morir rápidamente. Eso me tiene enferma.

 

 

19 de noviembre de 1942

 

 

Podríamos cerrar los ojos ante toda esta miseria, pero pensamos en los que nos eran queridos, y para los cuales tememos lo peor, sin poder socorrerlos.
En mi cama bien abrigada, me siento menos que nada cuando pienso en las amigas que más quería, arrancadas de sus hogares y caídas a este infierno. Me da miedo el cavilar que aquellos que estaban tan próximos a mí se hallen ahora en manos de los verdugos más crueles del mundo. Por la única razón de que son judíos.

 

 

13 de enero de 1943

 

 

El terror reina en la ciudad. Noche y día, transportes incesantes de esa pobre gente, provista tan sólo de una bolsa al hombro y de un poco de dinero. Estos últimos bienes les son quitados en el trayecto, según dicen. Se separa a las familias, agrupando a hombres, mujeres y niños.
Los niños al volver de la escuela, ya no encuentran a sus padres. Las mujeres, al volver del mercado, hallan sus puertas selladas y notan que sus familias han desaparecido.
También les toca a los cristianos holandeses: sus hijos son enviados obligatoriamente a Alemania. Todo el mundo tiene miedo.
Centenares de aviones vuelan sobre Holanda para bombardear y dejan en ruinas las ciudades alemanas; y a cada hora, centenares de hombres caen en Rusia y en África del Norte. Nadie está al abrigo, el globo entero se halla en guerra, y aunque los aliados ganen la guerra, todavía no se ve el final.
Podría seguir durante horas hablando de la miseria acarreada por la guerra, pero eso me desalienta de más en más. No nos queda más que aguantar y esperar el término de estas desgracias. Judíos y cristianos esperan, el mundo entero espera, y muchos esperan la muerte.

Fábula

Cicerón

lunes, 1 de septiembre de 2008

Efemérides : 1 de Septiembre

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Poemas de Francesco Petrarca


A UNA JOVEN BAJO UN VERDE LAUREL

Vi más blanca y más fría que la nieve
que no golpea el sol por años y años;
y su voz, faz hermosa y los cabellos
tanto amo que ahora van ante mis ojos,
y siempre irán, por montes o en la riba.

Irán mis pensamientos a la riba
cuando no dé hojas verde el laurel;
quieto mi corazón, secos los ojos,
verán helarse al fuego, arder la nieve:
porque no tengo yo tantos cabellos
cuantos por ese día aguardara años.

Mas porque el tiempo vuela, huyen los años
y en un punto a la muerte el hombre arriba,
ya oscuros o ya blancos los cabellos,
la sombra ha de seguir de aquel laurel
por el ardiente sol y por la nieve,
hasta el día en que al fin cierre estos ojos.

No se vieron jamás tan bellos ojos,
en nuestra edad o en los primeros años,
que me derritan como el sol la nieve:
y así un río de llanto va a la riba
que Amor conduce hasta el cruel laurel
de ramas de diamante, áureos cabellos.

Temo cambiar de faz y de cabellos
sin que me muestre con piedad los ojos
el ídolo esculpido en tal laurel:
Que, si al contar no yerro, hace siete años
que suspirando voy de riba en riba,
noche y día, al calor y con la nieve.

Mas fuego dentro, y fuera blanca nieve,
pensando igual, mudados los cabellos,
llorando iré yo siempre a cada riba
por que tal vez piedad muestren los ojos
de alguien que nazca dentro de mil años;
si aún vive, cultivado, este laurel.

A oro y topacio al sul sobre la nieve
vencen blondos cabellos, y los ojos
que apresuran mis años a la riba.

BENDITO SEA EL AÑO

Bendito sea el año, el punto, el día,
la estación, el lugar, el mes, la hora
y el país, en el cual su encantadora
mirada encadenóse al alma mía.

Bendita la dulcísima porfía
de entregarme a ese amor que en mi alma mora,
y el arco y las saetas, de que ahora
las llagas siento abiertas todavía.

Benditas las palabras con que canto
el nombre de mi amada; y mi tormento,
mis ansias, mis suspiros y mi llanto.

Y benditos mis versos y mi arte
pues la ensalzan, y, en fin, mi pensamiento,
puesto que ella tan sólo lo comparte.

Versión de F. Maristany

SONETO

Bendecidos el año, el mes, el día
y la estación y el sitio y el instante
y el hermoso país en que delante
de su mirar mi voluntad rendía.

Y bendecida la tenaz porfía
de amor entre mi pecho palpitante,
y el arco y la saeta y la sangrante
herida que en mi corazón se abría.

Bendecida la voz que repitiendo
va por doquier el nombre de mi amada,
suspiros, ansias, lágrimas vertiendo.

Y bendecido todo cuanto escribe
la mente que al loarla consagrada
en Ella y sólo para Ella vive.

Versión de Carlos López Narváez


domingo, 31 de agosto de 2008

Citas atribuidas a François Mauriac

  • "Cada uno somos un desierto."
  • "Dime lo que lees y te diré quien eres", eso es verdad, pero te conoceré mejor si me dices lo que relees."
  • "El amor de las mujeres por los hombres no es un muro a cuyo amparo ellos se puedan refugiar; es un obstáculo que se ha de franquear para vivir."
  • "La calumnia siempre es sencilla y verosímil. Y en esto se diferencia muchas veces de la verdad."
  • "La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo. La vida sí que nos los roba muchas veces y definitivamente."
  • "Los jóvenes sólo pueden entenderse entre ellos. Es muy difícil que una persona mayor escuche y comprenda a un joven."
  • "Los seres destinados a ser amados son, a pesar de todo, odiados por aquellos otros seres a quienes nadie nunca puede amar."
  • "No nos hemos de dejar engañar por las malas acciones de la gente buena. Se puede ser bueno, misericordioso, desinteresado, y ser también capaz de una mala acción."
  • "Un mal escritor puede llegar a ser un buen crítico, por la misma razón por la cual un pésimo vino puede llegar a ser un buen vinagre."
  • "Un viejo sólo existe por lo que posee. Desde el momento que no posee nada, se le arrumba con la basura. A esta edad avanzada sólo se puede escoger entre el asilo y la fortuna."

El hidalgo que nunca fui (Poema)


Francisco Javier Irazoqui nos envia a través del correo electrónico una poesía de Ángel de Miguel que nosotros gustosamente nos ponemos a publicar:

EL HIDALGO QUE NUNCA FUI


y creo que por primera vez

una mujer ha de cederme el paso, y yo voy a aceptarlo

Jorge González Aranguren


Cuando venga mi muerte,

renunciaré al deber de recibirla

con los honores que ella se merece.

Mi mala educación me impedirá

llegar puntual a la hora convenida

y en el lugar preciso de la cita:

nunca fui un hidalgo

y jamás conseguí plasmar en pergaminos

de altiva y pertinaz caligrafía

la aristocracia humilde de mi cuna plebeya.

Cobardemente habré retrocedido

al útero materno

de la nostalgia y la desolación,

al claustro más recóndito de un templo de ceniza,

al cimiento abatido donde yergue la luz

su catedral de ruinas luminosas

allí donde es dulcísimo

el reino deslumbrante de la melancolía.

Alcanzaré pináculos antes jamás hollados,

reposaré en las últimas crujías del silencio

y saciaré mi sed de paz en cualquier astro

que mane eternidad de música en la noche.

Cuando venga mi nada,

yo estaré al otro lado del espejo,

en el escombro exacto de la dicha,

mi única ejecutoria de hidalguía,

convertido en feliz y esplendoroso azogue

donde la Muerte, dama al fin, refleje

su belleza de madre más allá de mi muerte.

ÁNGEL DE MIGUEL

Estella, primavera de 2008


Cualquier otra colaboración será igualmente publicada con mucho gusto, y aprovechamos esta ocasión para animaros a colaborar, para darle lustre a este a nuestro entender modesto blog

Arco iris en las manos


Quinto Pretoriano ha leído entre sus comentarios relacionados con el mes de septiembre el poema de Soco en el que en sus versos finales viene a decir :
..........Setiembre fue arcoiris
en las manos...........
y queremos dedicarle esta foto, que tal vez sugiera algún comentario, algún verso, alguna cita a nuestros navegantes .

Ánimo navegantes, enviarnos vustras sugerencias, ya sabéis pinchando en los comentarios o mandando alguna colaboración al correo :
quintopretoriano@gmail.com

Efemérides : 31 de Agosto


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