lunes, 9 de junio de 2008

Las letras del buen flamenco:

      Y los dientes de marfil,
      los ojos como las moras,
      y los dientes de marfil,
      y tu boca es una fuente
      donde una noche bebí
      agua con ansias de muerte.

      Olas de la mar en calma
      y con capa de lunares,
      olas de la mar en calma;
      Si me dieras tus amores
      yo te entregaría el alma,

      María de los Dolores.
      No podía…
      Y una noche tormentosa

      quise dormir y no podía,
      soñé que estabas con otro
      y hasta la almohada mordía.
      Los celos me vuelven loco.

      http://www.youtube.com/watch?v=oGc98BfCoYA


El estilo lo es todo:


      Y el Antoni abrió el balcón y con una voz que le temblaba preguntó, ¿qué te pasa? Y dijo que ya hacía mucho rato que estaba angustiado porque se había despertado de repente como si le hubiesen avisado de una desgracia y no me había encontrado ni a su lado ni en ninguna parte. Y le dije, se te enfriarán los pies… y que me había despertado cuando todavía era de noche y que no me había podido volver a dormir y que había necesitado respirar aire porque tenía no sé qué que me ahogaba… Sin decir nada se volvió a meter en la cama. Todavía podemos dormir, le dije, y le veía de espaldas con el pelo del cogote un poco demasiado largo, con las orejas tristes y blancas, que siempre las tenía blancas si hacía frío… Dejé el cuchillo encima de la consola y empecé a desnudarme. Antes cerré los postigos y por la rendijita entraba la claridad del sol y fui hasta la cama y me senté y me descalcé. El somier crujió un poco, porque era viejo y ya hacía tiempo que teníamos que cambiarle los muelles. Tiré de las medias como si tirase de una piel muy larga, me puse los escarpines y entonces me di cuenta de que estaba helada. Me puse el camisón descolorido de tanto lavarlo. De uno en uno me abroché los botones hasta el cuello, y también me abroché los botoncitos de las mangas. Haciendo que el camisón me llegase hasta los pies, me metí en la cama y me arrebujé. Y dije, hace buen día. La cama estaba caliente como la panza de un gorrión, pero el Antoni temblaba. Le sentía castañetear los dientes, los de arriba contra los de abajo o al revés. Estaba vuelto de espaldas y le pasé un brazo por debajo de su brazo y le abracé por el pecho. Todavía tenía frío. Enrosqué las piernas con sus piernas y los pies con sus pies y bajé la mano y le desaté la atadura de la cintura para que pudiese respirar bien. Le pegué la cara a la espalda y era como si sintiese vivir todo lo que tenía dentro, que también era él: el corazón lo primero de todo y los pulmones y el hígado, todo bañado con jugo y sangre. Y le empecé a pasar la mano poco a poco por el vientre porque era mi pobrecito inválido y con la cara contra su espalda pensé que no quería que se me muriera y le quería decir lo que pensaba, que pensaba más de lo que digo, y cosas que no se pueden decir y no dije nada y los pies se me iban calentando y nos dormimos así y antes de dormirme, mientras le pasaba la mano por el vientre, me encontré con el ombligo y le metí el dedo dentro para taparlo, para que no se me vaciase todo él por allí… Todos, cuando nacemos, somos como peras… para que no se escurriese todo él como una media. Para que ninguna bruja mala me lo sorbiese por el ombligo y me dejase sin el Antoni… Y nos dormimos así, poco a poco, como dos ángeles de Dios, él hasta las ocho y yo hasta las doce bien dadas… Y cuando me desperté de un sueño de tronco, con la boca seca y amarga, toda yo salida de la noche de cada noche, que aquella mañana era un mediodía, me levanté y me empecé a vestir como siempre un poco sin darme cuenta, con el alma guardada todavía dentro de la cáscara del sueño. Y cuando me puse de pie me sujeté las sienes con las manos y sabía que había hecho algo diferente pero me costaba pensar en lo que había hecho y si lo que había hecho, que no sabía si lo había hecho, lo había hecho algo despierta o muy dormida, hasta que me lavé la cara y el agua me despabiló… y me puse color en las mejillas y luz en los ojos… No hacía falta almorzar porque era muy tarde. Sólo beber un poco de agua para quitarme el fuego de la boca… El agua estaba fría y eso me hizo recordar que el día antes, por la mañana, a la hora de la boda, había llovido mucho y pensé que por la tarde, cuando fuese al parque como siempre, a lo mejor todavía encontraba charcos de agua en los senderitos… y dentro de cada charco, por pequeño que fuese, estaría el cielo… el cielo que a veces rompía un pájaro… un pájaro que tenía sed y rompía sin saberlo el cielo del agua con el pico… o unos cuantos pájaros chillones que bajaban de las hojas como relámpagos, se metían en el charco, se bañaban en él con las plumas erizadas y mezclaban el cielo con fango y con picos y con alas. Contentos…

Mercè Rodoreda: La plaza del Diamant (Traducción de Enrique Sordo)

Correo del navegante :



      Pedro Lahuerta, desde Arrasate, nos dice :

Es curiosa esa expresión que prodigan los periodistas: “A punta de pistola”, y más aún cuando L.Carreter se metió con ella. Las pistolas no tienen punta; sí la tienen las navajas, los sables, el cuchillo de cortar jamón. Cualquier día leeremos: “A fulanita la violaron a punta de…” A lo peor.

El poema de la semana

      Això podria començar així. Inici d´una excusa

      que confortés tots els comportament futurs.

      Voldria escriure´t amb una sang de poble: el teu nom de marès,

      la carn, aquest somriure, consentint

      aquest país com una foc d´ara, com un vici cruel.

      Els cavallers nosaltres, els antics. Veu i tara.

      Això no pot acabar bé: la mar, els pins, la raça catalana.

Damià Huguet: Carn de vas.

In memoriam : Sydney Pollack





Ha muerto Sydney Pollack. Este cineasta estrenó, en el ochenta y cinco, esa película prodigiosa que tituló: Out of Africa. Apoyado en un guión impecable y en dos actores irrepetibles, Robert Redford y Meryl Streep, con el complemento de secundarios de lujo y una banda sonora insuperable, la cinta nos mantiene, desde los primeros fotogramas, añusgados y con el corazón en un puño. El baile de la pareja, al compás del gramófono, sobre el césped de la granja, es una escena que perdurará siempre en el recuerdo del buen aficionado al cine… Parece indudable que el león y la leona no dormirán sus siestas de estío sobre la tumba de Sydney, pero tengo el pálpito de que al autor de Bailad, bailad, malditos, le hubiera complacido este detalle.

Vísto, Oído, Leído

  • Debo volver, en conciencia, al asunto del catalán por si alguien que me haya leído pudiera sospechar una larvada animosidad hacia esa lengua. Debo decir que siempre he sentido un gran respeto por este idioma, y hasta entusiasmo, toda vez que, en mi formación como escritor, nombres de la literatura catalana -Verdaguer, Viñoli, Salvat Papasseit, Espriu, Pla, Comadira, Parcerisas y un largo etcétera- han tenido su hueco en mi almario y he disfrutado de ellos con fruición. El catalán, lengua romance y con su origen en el oc, es fluida y flexible, suave y sonora, y forma parte de mi irrenunciable, aun siendo yo mismo vasco, vocación mediterránea. Por una casualidad, hace unas pocas fechas y releyendo a Salvador Pániker, barcelonés: un hombre inmerso en muchas sabidurías, leí un párrafo esclarecedor de su libro El cuaderno amarillo. Lo transcribo: “¿El catalán? A veces, por encargo, redacto en catalán, pero hay algo que no acaba de encajar. Comparado con el castellano, el catalán es una lengua recoleta y menestral, también poética, sin pizca de arrogancia, como cohibida y a la vez telúrica. El castellano, ya se sabe, arrastra multitud de improntas históricas, muchas de ellas impresentables. De algún modo, sigue ahí la Weltanschauung de aquellos hidalgos segundones que se enganchaban en los tercios de Italia buscando lances de amor, de espada y de fortuna. El honor, la chulería y la incultura. También la cortesía y el gracejo. La austeridad, el señorío. En fin, uno usa la lengua que le tocó en suerte”.
  • Lázaro Carreter, el llorado filólogo, ya apuntó esa moda algo espuria de emplear la palabra “físico”en contextos no adecuados: “El actual Barcelona es menos físico que el Villarreal”. Y aquí se debiera haber dicho “estado físico”. Incluso puede ser que un hombrón le diga a otro más chiquitillo: “Yo soy más físico que tú”. ¡Hale, evitemos este empleo!


  • A un servidor le dieron siempre miedo los payasos. Y los mimos. Todavía me dura ese repeluzno. Hay algo en ellos de forzado que me pone alerta. Pero, en su descargo, hay que decir que cumplen una tarea loable: divertir a sus semejantes. Y yo debería sentir por ellos la simpatía que no les profeso a los otros payasos, los que se reúnen en el Congreso no para hacer reír, sino para hacernos padecer a los ciudadanos y conseguir al fin que perdamos toda esperanza.

  • El rap, ese largo recitado (no me atrevo a decir música), nacido en los barrios pobres de New York hacia los ochenta, y que debe mucho al break dancing y a los eslogans o lemas del graffiti barriobajero, es un fenómeno que se está extendiendo como reguero de pólvora negra por todo el mundo occidental. Podría emparentar, de lejos, con el versolarismo vasco. En ambos, el rapsoda trata de aportar un mensaje y ser preciso y ocurrente. La ironía y el sarcasmo son sus mejores armas. A más a más, se puede competir. Sin embargo, el versolari vasco intenta ser, sobre gracioso y divertido, elegante. La virulencia y el denuesto no son sus mejores armas, si es que las esgrime alguna vez. Por el contrario, en el rap vale todo y, con frecuencia, lo soez, lo ponzoñoso, lo grosero, indecente y procaz tienen ahí su sitio de privilegio… Pienso en el rap con la extrañeza y la pena que dan aquellos movimientos que nacen ya adulterados, lastrados, desperdiciados, y me llama la atención el fervor y el entusiasmo que despierta. Muchos poetas hubieran querido, a lo largo de la historia, tener la audiencia del humilde rapero. No les fue otorgado. Ni siquiera autores de raíz profunda y acendradamente social, como León Felipe, Crémer, Gabriel Celaya o Goytisolo -y no cito a otros epigonales- pudieron disfrutar, en sus recitales, de esa audiencia entregada y ardiente. Aunque se hayan hecho famosas e insoslayables algunas imágenes, como aquélla de Miguel Hernández arengando en el frente a sus correligionarios, la poesía no mueve multitudes. Acaso -¡Dios no lo permita!-, el rap sí va a ser un arma cargada de futuro.


  • Felicitamos desde esta humilde página al ciclista Alberto Contador. Y no sólo por sus hazañas en el Tour y en el Giro, sino por la sencillez y dignidad de que ha hecho gala pese al desapego culpable de algunos jerifaltes de poltrona… (Madrileño de Pinto, tu horizonte es más que esperanzador. Piensa sólo en los tuyos y no lo desperdicies.)

  • Cómo nos aburre la repetida monserga esa que, desde las altas superficies, esferas o como se las llame, nos vienen dando con lo del cambio climático. Que se amustian y cachifollan las cerezas del Jerte, es el cambio climático; que el ciclón Elvirita amenaza Miami, es el cambio climático; que cae pedrisco sobre Ceuta y Melilla, es el cambio climático; que ya no vemos lubinas en el Urumea ni torcazas en Valladolid, es el cambio climático; que las gallinas ponen los huevos con dos yemas, es el cambio climático; que a la guapa Ana Belén le están saliendo arruguitas junto a los ojos, es el cambio climático (no el climatérico)… Seamos serios por una vez. Los estudiosos del tema: meteorólogos, geólogos, oceanógrafos, vulcanólogos e historiadores en general saben que el clima debe estudiarse a través de sus grandes ciclos. No me vale un período de cinco, de diez, de veinte años. En ocasiones, conviene ampliar nuestra perspectiva en cientos e incluso en miles de aquéllos. El arbolito no tiene que impedirnos la visión del bosque. Cuando el neandertal pateaba los suelos de Europa, hace unos cincuenta mil años, creo recordar que la actual Inglaterra era una región helada e inhóspita y parte de nuestros actuales desiertos florecían como vergeles. Posteriormente, y fíjense si transcurrieron años, se produjeron variaciones climáticas que influyeron decisivamente en la fauna, en la flora y en el comportamiento humano. Pero estos cambios tuvieron lugar a lo largo y ancho de periodos cuya cifra casi nos nubla el entendimiento; nunca sucedieron de la noche a la mañana. En el desdichado siglo XIV, poco después de la llamada “peste negra”, en Castilla se sucedieron dos lustros sin apenas lluvias, con inviernos durísimos y heladas negras que llevaron el dolor, la hambruna y la miseria a toda la población. ¿Hubo en cambio climático? Pues no. Sencillamente se alteró, durante diez o doce años el clima habitual de la meseta. Y estas mudanzas o perturbaciones vienen ocurriendo, puntualmente, en toda la superficie de nuestro planeta. Menos mal que hoy se alzan voces autorizadas que nos alertan de la intención de quienes están prediciendo catástrofes a corto plazo. ¿No existirán intereses que van más allá de la recta intención? El rédito político ¿no puede ser uno de ellos? El ciudadano que tiembla ante las expectativas del citado cambio tiende a olvidarse de otros problemas que, a lo mejor, afectan más directamente a su vida diaria… Nos enfrentamos, ahora mismo, a una crisis general que pone en duda los sistemas sociopolíticos que hemos aceptado como buenos para nuestra economía y nuestro próximo futuro, y, dentro de esta recesión (llamémosla así si rebasa de los seis meses), la carestía de los alimentos, el paro, el encarecimiento de los productos energéticos, la precariedad de las pensiones, el problema de la inmigración y el malestar de los menos favorecidos parece cosa menos grave si la comparamos con el archimeneado cambio climático. Resulta más que evidente que a la clase política -la nuestra y la foránea- le interesa agitar este espantajo o revivir fantasmas milenaristas cuando se ve incapaz de remediar las antedichas carencias. Echemos tierra -pensarán ellos- sobre nuestras ineptitudes y asustemos al personal, que es tonto. (No olvidemos que una de las características de nuestros dirigentes -viene de lejos- es subestimar la capacidad de raciocinio de sus gobernados.) ¿Les saldrá bien la jugada
  • Y esto nos lleva a tocar, siquiera levemente, el controvertido y recientísimo (nadie hablaba de esto hasta mediado el pasado siglo) tema de la ecología. Gracias a Dios, los ciudadanos tienen formada, hoy por hoy, una conciencia altamente sensible ante el medio ambiente y el entorno humano en general; respeto y mimo por ese planeta azul que nos aloja. Sin embargo, y como en todo humano afán, se da también el falso ecologismo, el de grito, pancarta y manifa, apoyado en supuestos que no resisten un análisis racional. Uno se admira ante la ejecutoria de Jacques Cousteau y su Calypso, o de Migel Delibes junior, por citar dos ejemplos, pero se entristece ante los jóvenes vociferantes que piden, entre otras cosas más baladíes, la supresión de un proyecto de carreteras o de un veloz ferrocarril. La ecología no debe enfrentarse al progreso, deben ambos coexistir. (Sabían ustedes, ahora que se habla tanto de las nocivas emisiones de los automóviles, que el volcán Perbuatan, en la isla indonésica de Krakatoa, expulsó al aire, en 1883, más C.O.2 y gases tóxicos que todos los que pudieron arrojar, por sus tubos de escape, los automóviles desde el nacimiento del legendario Ford-T ?) Seamos ecologistas, vaya, pero, sobre todo, no perdamos nuestra capacidad de razonar.


  • Por cierto, ya nadie habla del agujero de ozono, ese que produciría el achicharramiento, por rayos ultravioleta, de nuestro orbe conocido. Qué ¿le pusieron un parche, o se arregló por sí solo? Que nos lo digan.
  • Un lapsus divertido lo protagonizó, hace unas horas, cierta cadena de radio en su programa matinal de contenido histórico. Dijo el locutor, rectificando apresuradamente: “Francisco de Asís, a su amante, le tenía sorbido el sexo”. ¡Hombre, don Pepe, y que lleve usted todavía fama de medio lila…!

  • Ana Urrutia, la gentil presentadora del programa del tiempo en ETB-2, a quien censuramos suavemente, en otro blog, por una locución una pizca escatológica y de moda entre más de una jovencita, nos aseguró el lunes que dentro de escasos días disfrutaremos de un solito reconfortante. Ana, cuidado con los diminutivos. Muchos de nosotros erramos en este aspecto gramatical. “Sol” debe convertirse -si queremos reducirlo- en “solecito”, como “pierna” en “piernecita” y “lengua” en “lengüecita”. Así las cosas, observamos que, en Latinoamérica, multitud de escritores de valor reconocido escriben “pueblito” y “viejito”. No obstante, solito equivale a “estar solo” y conviene saberlo. Lo dicho, guapa.

sábado, 7 de junio de 2008

canciones populares

Petenera antigua



La Petenera se ha muerto,
ya la llevan a enterrar,
y no cabe por las calles
y no cabe por las calles,
la gente que va detrás
la Petenera se ha muerto,
ya la llevan a enterrar.

viernes, 6 de junio de 2008

COPLA Y TOROS


La copla es cante que nace del pueblo. Expresa de forma vehemente los sentimientos, los amores, los abandonos, los celos y los amores prohibidos. La pasión es el ingrediente que nunca falta. La copla canta historias reales, los anhelos del pueblo. Sus letras son pura poesía, una poesía que nace de su sabiduría popular y muchas de ellas están escritas como habla el pueblo.


Era mu poco en la vía
Tan poco que nada era,
Por no tene no tenía
Ni mare que lo quisiera

martes, 3 de junio de 2008

Más canciones infantiles: Canciones de Corro



Cantinerita
Canciones de corro

Me llaman cantinerita
niña bonita del Regimiento,
y a todos los soldados
se lo consiento.
Mi padre es Capitán,
me enseña la instrucción
y me da de comer
lo que sobra del cuartel.

domingo, 1 de junio de 2008

Noticia de un poeta:


      Alfonso Costafreda, nacido en Tárrega (Lérida) en mayo de 1926, es uno de los poetas más representativos de lo que se dio en llamar “Generación del Medio Siglo”. Aunque, desgraciadamente, ya no está entre nosotros, su obra, inteligente y muy original, permanece. Damos una muestra.

      La madera solitaria

      Empieza el año
      1974, dicen, al fin, año decisivo
      que afluyera hacia el todo. Nada
      refleja esta esperanza. Almasrebaños
      pasan despavoridas
      aunque el cielo sereno es.

      Quien busca apoyo sigue desamparado y la mano
      dispensadora de la gracia
      pende grotescamente
      de la madera solitaria,

      símbolo de un cuerpo mutilado.

Las letras del buen flamenco:


      Mi pena es más grande, vidalita
      porque va por dentro,
      y en ella te canto, vidalita,
      el dolor que siento.
      Ya se secó el arbolito
      donde dormía el pavo real;
      ya se murió mi china querida,
      ya no la vuelvo a ver más,
      ya se secó el arbolito
      donde dormía el pavo real.
      Anoche, mientras dormía,
      del cansancio fatigao,
      no se qué sueño dorao
      cruzó por la mente mía,
      soñaba que te veía
      y que me estabas mirando,
      y yo te estaba contando
      mi vida triste, muy triste,
      y tú desapareciste
      al despertarme llorando.

      Hay un cañaveral…
      Ya no hay remedio para mi mal…

      http://www.youtube.com/watch?v=7gkTe2kA3EQ

Visto, Oído, Leído

  • Oído en la Tele: “A la muchacha la pegaron con violencia”. Es un caso de laísmo muy particular, pues “pegar” lleva implícito un complemento: patada, bofetada, puntapié, etc. Debe decirse “le pegaron” (a ella).
  • En el diario Qué! del 26 de mayo: “España arranca su camino a la Eurocopa con falta de gol”. ¡Eureka!; ya era hora de que nuestros futbolistas tiraran de pico y pala para ir arrancando ese camino adoquín por adoquín. Pero hubiera resultado menos ambiguo escribir: “España inicia su camino…“España arranca, en su camino…”.
  • También en el mismo periódico: “Somos el quinto país de la UE que más gasta en cubrir las espaldas”. Nos preguntamos qué espaldas. ¿No intentará decir “en cubrirse las espaldas”?
  • Y seguimos con Qué!, sobre el actor Patrick Dempsey leemos: “A mi edad, la fama ya no se me sube”.Tranquilo Pat. Mientras se te suban otras cosas…

Palabras o expresiones dudosas:

      • Razzia: Mejor: “Razia”.
      • Quizás: id. : “Quizá”.
      • Quisqui: Debe decirse: “Quisque”. “Cada quisque.”
      • Quermese: id. : “Quermés”.

Algo sobre el catalán,el menorquín, el mallorquín y el ibicenco


En un arranque de malos usos políticos, el Gobierno Balear ha decidido que la lengua de uso oficial y administrativo del archipiélago sea el catalán. Lo curioso es que nadie, en las tres islas, habla ese idioma, salvo la colonia catalana. Hay que decirlo así y remontarnos un poco en la Historia, cosa que nunca viene del todo mal. Catalán, mallorquín, menorquín y valenciano pertenecen a la lengua occitana (o del oc), junto con el provenzal, que se habla en Francia. Cronológicamente, parece que surge en fechas paralelas, casi a la vez, en los lugares señalados. Es más, hay quienes defienden que el mallorquín precede al catalán, y defienden esta tesis argumentando que la obra de Ramon Llull (1235/1315) hubo que traducirla, entera, al catalán, pues originariamente se redactó en mallorquín. Dejando a un lado al buen beato án autor de Blanquerna, los habitantes de las tres islas siempre han sentido el balear (mallorquín en Mallorca, menorquín en Menorca e ibicenco en Ibiza) como su lengua madre. Es más, en la mayor de las islas (y me avala mi residencia allí durante dos lustros), el payés se siente muy incómodo, o se ofende, si le insinúan que él habla catalán. El gran milagro de Mallorca ha sido conseguir que diversas culturas europeas, con sus respectivas lenguas, solapen y coexistan. Quien se dé una vuelta por los barrios de Ciutat, o por los hermosos pueblos del interior, se dará cuenta de esa pluralidad enriquecedora que, en los últimos sesenta años, nunca ha representado el más mínimo problema ni enfrentamiento. En Sóller, donde reside una amplia colonia francesa, se oye hablar francés; en El Arenal y las calas “ricas”: Cala D`or, Cala San Vicente, el alemán se impone; en Magalluf es el inglés, y en mi querido barrio de El Terreno, con su admirable calle de Son Armadans (donde, por cierto, Cela escribió una de sus novelas capitales), lo que se oye por las aceras es sueco y finés, dado el asentamiento escandinavo que contiene y mantiene. Esto sucede a lo largo del año y no esporádicamente en temporada alta. Es la gran lección que recibimos los forasteros, y que nos aplicamos gustosamente.
Pero ocurre que los representantes de la idea de los Països, para reforzar su programa pseudoimperialista y totalitario, están luchando ya desde hace décadas por imponer una lengua -el catalán- familiar al ciudadano pero, en cualquier caso, foránea. Esta política reforzaría, de cumplirse, el argumento envenenado de que el archipiélago pertenece a Cataluña y es deudor de su cultura.

Servidor recuerda, con un dolor ya atenuado, las salvajes pintadas que podían leerse en las paredes de la universidad de Valldemossa (donde cursábamos Geografía e Historia) contra el castellano, España y los españoles. Es más, había un núcleo profesoral que no veía estos disparates con disgusto (sus integrantes eran, en su mayoría, profesores vinculados a universidades catalanas) y, para mayor bochorno, daban sus clases en un catalán barcelonés que los delataba inmediatamente.

Para hacerlo más insidioso, es Govèrn ha exhortado a los mallorquines a dirigirse a los extranjeros en catalán, o sea, a prescindir coloquialmente de su propia lengua. ¿Quién parará tal barbarie?
Hoy, la política ha dado una nueva vuelta de tuerca a semejante desatino con un programa que, de cumplirse, irá enterrando paulatinamente una lengua magnífica, vetusta, y clara seña de identidad de todo un pueblo. ¡Dios mío, cuánto fill de puta, cuánto delinqüent, cuánto malagraït!

No me resisto a copiar unas palabras tomadas de un folleto distribuido por el Centro Cultural Mallorquín, en septiembre de 1986, referidas al libro Enseñansa de s´idioma español en basse de sa llengo mallorquina: “També s´ha de tenir en conte que sa nostra llengo ês una creació continua, viva y permanent d´es pobble (…) Cuand se va editar haches llibre, l´añy 1889, se tenía ben clar que no era lo matex es mallorquí qu es catalá...

Palabras para recuperar:


      • Enojadizo: Proclive al enfado.
      • Enredijo: Pequeño enredo de pelos, hilos, etc.
      • Entrecielo: Toldo.
      • Entrelucir: Divisarse una cosa entre otras.

Correo del navegante:

      Ruth Alsina, desde El Vendrell, nos escribe:
      El humorista Buenafuente y su grupo mediático parece que ya han conseguido lo que se proponían: dejar a los españoles en ridículo ante la inmensa audiencia representada por Eurovisión. Y yo me pregunto: ¿Habrían elegido al Chiquilicuatre y a su canción de haber tenido que representar a Cataluña ante Europa?


      Rafael Monteagudo, desde San Sebastián, nos dice:
      En un programa de la televisión local, el Sr. Badiola declara, refiriéndose a su contertulio, el alcalde Odón Elorza: “Es el mejor político que hemos tenido, pues es el que más está durando”. Bonita conclusión; es una consecuencia que me recuerda mi psoriasis, la mejor enfermedad que he padecido, ya que llevo con ella cuarenta años.

El estilo lo es todo:


      Afonka continuaba echado, sin un movimiento. A pasitos cortos de sus gruesas piernas se acercó Maslak al caballo, le colocó el revolver sobre la oreja y disparó. Afonka dio un salto y volvió hacia Maslak su rostro picado de viruelas.
      -Recoge los arneses, Afanasi -dijo Maslak afectuosamente-, y vete a tu unidad…
      Desde la colina, vimos como Afonka caminaba hacia su escuadrón, doblado bajo el peso de la silla, con la cara abotargada y roja cual carne recién cortada. Estaba infinitamente solo, en medio de la ardorosa y polvorienta desolación de los campos.
      Avanzada la tarde, le encontré en un convoy. Dormía en el carro que contenía sus bienes: el sable, las guerreras, y unas monedas de oro agujereadas. La cabeza del jefe de escuadrón, cubierta de sangre coagulada, con la boca torcida y muerta, oscilaba sobre el borde de la silla como la de un crucificado. A su lado estaban los arneses del caballo muerto, la ingeniosa y rebuscada vestimenta del coronel cosaco: borlas negras en las pecheras, baticola de correas flexibles con piedras de colores ensartadas, estampados de plata en la brida.
      La oscuridad, cada vez más densa, se cernía sobre nosotros. El convoy rodaba pesadamente por el camino de Brodi; las inocentes estrellas rodaban por los lácteos caminos del cielo y las lejanas aldeas brillaban en la fresca profundidad de la noche. El ayudante del jefe de escuadrón, Orlov, y el bigotudo Bitsenko, estaban sentados en el carro de Afonka y comentaban la pena de éste.
      -Era el caballo que trajo de casa -dijo el bigotudo Bitsenko-. Un caballo como éste, ¿dónde podrá encontrarlo?
      -Un caballo es un amigo -declaró Orlov.
      -Un caballo es un padre -suspiró Bitsenko-. Salva la vida incontables veces. Bida está perdido sin caballo.
      A la mañana siguiente, Afonka desapareció. Comenzaron y terminaron los combates de Brodi. La derrota se trocó en temporal victoria, asistimos al cambio de jefe de división, mas Afonka continuaba ausente. Sólo las terribles murmuraciones de descontento que corrían por los pueblos, y la furiosa y carnicera huella de los desmanes de Afonka, nos indicaban su difícil camino.
      -Va a la caza de un caballo -decían en el escuadrón al hablar del jefe de destacamento. En las incontables noches de nuestros vagabundeos oí no pocas historias sobre esta caza feroz y sorda.
      Soldados de otras unidades habían tropezado con Afonka a decenas de verstas de nuestras posiciones. Estaba emboscado al acecho de jinetes polacos rezagados o bien recorría los bosques buscando los rebaños de caballos que los campesinos habían ocultado. Incendiaba aldeas y fusilaba a sus alcaldes polacos por encubridores. A nuestros oídos llegaban ecos de este curioso combate singular, ecos del ataque brutal de un lobo solitario contra una comunidad (…)
      Entramos en Berestechko el seis de agosto. Delante de la división avanzaba el gorro asiático y el corto caftán rojo de nuestro nuevo jefe. Levka, furibundo lacayo, conducía tras el jefe una yegua del criadero. Una marcha militar, preñada de lánguida amenaza, volaba a lo largo de las barrocas y miserables calles, callejones decrépitos y pintados bosques de vigas caducas y temblequeantes, se extendían por el lugar. La médula del mismo, roída por el tiempo, exhalaba sobre nosotros sombrías emanaciones de corrupción. Los contrabandistas y los beatos se habíano cultado en sus amplias y lóbregas isbas. Sólo el pan Liudomirski, el campanero, salió a recibirnos junto a la iglesia con su levita verde.
      Atravesamos el río y penetramos en el arrabal burgués. Nos acercábamos a la casa del sacerdote cuando Afonka apareció tras una esquina montado en un alto corcel.

Cantares infantiles y de comba:


      Al salir de Cartagena cayó un marinero al agua,
      Lucifer, que nunca duerme, contestó de la otra banda:
      “Marinero, marinero, ¿qué me darás por salvarte?”.
      “Te daré mis tres navíos y mis oros y mis platas.”

      “Yo no quiero tus navíos, ni tus oros, ni tus platas;

      yo quiero, cuando te mueras, que a mí me entregues el alma.”
      “El alma la entrego a Dios y a la Virgen soberana,
      el cuerpo para los peces y la sangre para el agua.”

Libros recomendados:

      Novela:

      • Javier Mina: Vidas paralelas (Belacqva, Barcelona, 2008).
      • SINOPSIS : "Vidas paralelas" nos presenta una serie de estampas literarias, galería de curiosas e intrigantes parejas, con las que nos invita a recorrer los campos de la ficción y de la historia y nos permiten disfrutar de un juego de contrastes y paralelismos que evocan a personajes que hemos conocido en nuestras lecturas o a trabar contacto con otros evocados al desgaire, siempre con una intención comparatista. Desde Bassani y Jünger; a Don Quijote y Sancho; Madame Bovary y la Regenta; Hamlet y Segismundo; Werther y el adolescente Caulfield, dos inolvidables jóvenes románticos; o dos viajeros vagabundos; Leigh Fermor y Jakov Lind. En otros casos el paralelismo no está tan claro, y la convergencia se combina con la divergencia, como en el capítulo dedicado a Victor Klemperer y Albert Speer.
      • Carlos Alonso Mendizábal: Blas de Lezo, el malquerido (Ed.Dossoles, Burgos, 2008).