lunes, 28 de julio de 2008

Dichos populares


  • A brazo partido: Locución utilizada -especialmente- en compañía de los verbos «trabajar» y «luchar». Expresa que una acción ha sido realizada con mucha intensidad, debido a que «brazo partido» literalmente significa «con los brazos solos, sin armas».
  • A buen entendedor, pocas palabras: La persona inteligente comprende rápidamente lo que se le quiere decir, sin necesidad de que las cosas le sean dichas con muchas palabras.
  • A buen puerto vas por leña: Expresa la idea de acudir al lugar menos indicado en busca de ayuda, comparando la acción con la de los antiguos navegantes que acostumbraban a arribar a los puertos donde se los proveía de madera.
  • A caballo regalado no se le miran los dientes: Cuando alguien recibe cualquier tipo de regalo o presente, debe hacerlo sin cuestionar el obsequio y limitarse a aceptarlo tal como es. La parte final de la locución proviene de la antigua costumbre de revisar la dentadura de los caballos para conocer el estado de salud del animal.
  • A cada cerdo le llega su sanmartín: No hay persona a la que no le llegue el momento de padecimiento. El origen de este proverbio tiene relación con la fecha del 11 de noviembre, día en que se celebra la festividad de San Martín de Tours, taumaturgo y milagrero francés, elegido por sorteo patrono de la ciudad de Buenos Aires. Ese día, con motivo de la celebración, la tradición indicaba que se comiera cerdo. Otra versión, afirma que «sanmartín» era el nombre dado a cierto cuchillo que se usaba para trocear a los cerdos. En cualquiera de los casos, la palabra "sanmartín" se escribe con minúscula inicial por tratarse de un sustantivo común y así aparece en todos los diccionarios.
  • A capella: Equivale, literalmente, a decir a la manera de la capilla (igual que se hace en la capilla) y se aplica a toda obra escrita para coro y cantada sin acompañamiento musical o con instrumentos que ejecutan la partitura al unísono.
  • A confesión de partes, relevo de pruebas: Cuando alguno admite su error o falta, no es necesario indagar acerca del error cometido: basta con que lo haya reconocido.
  • A Dios rogando y con el mazo dando: No solamente hay que rogar y pedir a Dios que nos ayude; también debemos poner todo de nuestra parte.
  • A falta de pan, buenas son tortas: No siempre tenemos todo lo que deseamos, por eso, muchas veces debemos conformarnos con lo que tenemos, aunque sea menos de lo deseado o merecido.
  • A grandes males, grandes remedios: Cuanto mayor sea el mal, mayor deberá ser la solución que se propone y mayor el esfuerzo de nuestra parte para conseguirlo.
  • A la buena de Dios: Algo hecho sin cuidado, así no más, sin orden ni organización, confiando en la "buena" voluntad de Dios, sobre quien se hace caer toda la responsabilidad.
  • A la primera de cambio: Frase proveniente del ámbito bancario, que equivale a "de buenas a primeras", "en la próxima oportunidad que se presente".
  • A la suerte, hay que ayudarla: Dicho que nos invita a trabajar con esfuerzo para obtener logros en la vida, sin esperar que la buena suerte nos acompañe. La acción de la buena fortuna es siempre bien recibida, pero no debemos recostarnos solamente en ella.
  • A la vejez, viruela: Las cosas suceden en el debido momento cronológico. Por lo general, la viruela era una enfermedad propia de la infancia o adolescencia, de manera que era casi excepcional que un anciano la padeciera. Trasladada la frase a cualquier ámbito, puede aplicarse a las personas mayores que se atreven con actividades propias de la juventud. La expresión 'a la vejez, viruelas' es el título de una comedia escrita por el dramaturgo don Manuel Bretón de los Herreros, en 1817. Se trata de una obra en prosa que narra las vicisitudes de dos viejos enamorados con su correspondiente quid pro quo. Algunos autores creen que el dicho surgió a raíz del estreno de la comedia en 1824. De hecho, la frase alude a quienes se enamoran tardíamente y a quienes acometen aventuras no usuales para su edad y más propias de la juventud.
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