sábado, 11 de octubre de 2008

Los aforismos de Ramón


Por su indudable interés, transcribiremos, en este blog y sucesivos, algunos aforismos del escritor navarro Ramón Eder, de su libro titulado Ironías.


La vida, bien entendida, consiste en olvidar los momentos inolvidables.

Acabarán prohibiendo hasta fumar la pipa de la paz.

Las conversaciones de ascensor son definitivas.

Muchos novelistas son poetas que quieren llegar a fin de mes.

Cuando oigo decir que un libro es muy profundo, siempre pienso que el que lo

dice no ha conseguido llegar hasta el final.

Todo elogio encierra una crítica como toda cereza encierra un hueso.

Cuando notamos que le caemos mal a alguien, automáticamente empieza a caernos mal él también.

El coraje suele tener dos fases: cobardía inicial y reacción valiente.

Nadie está a salvo de ser un héroe a palos.

Los melómanos suelen ser ligeramente irracionales.

Algunos escritores escriben como secretarias de su voluntad de poder.

Los ex presidentes de gobierno siempre tiene algo de viejas actrices.

Los hospitales se han olvidado de la estética.

Los libros cuando son malos son muy caros, y cuando son buenos no tienen precio.

Uno de esos a cuyo funeral van menos personas que a sus fiestas.


Ramón Eder (Lumbier, Navarra,1952) tiene publicados los libros: Lágrimas de cocodrilo (1988) y Hablando en plata (2001), entre otros. Se ha dicho de este volumen -Ironías- “que es un libro atinado, reflexivo, con gran sentido del humor, y que en él se hace hincapié en la exploración de los acontecimientos cotidianos para hacer de ellos un manual para entender e interpretar al ser humano”.