domingo, 26 de octubre de 2008

Poemas de Dámaso Alonso


Libertad

Qué hermosa eres, libertad. No      hay nada 
que te contraste. ¿Qué? Dadme tormento. 
Más brilla y en más puro firmamento        
libertad en tormento acrisolada.

       

¿Que no grite? ¿Mordaza hay      preparada? 
Venid: amordazad mi pensamiento. 
Grito no es vibración de ondas al viento:        
grito es conciencia de hombre sublevada.

       

Qué hermosa eres, libertad. Dios      mismo 
te vio lucir, ante el primer abismo 
sobre su pecho, solitaria estrella.

       

Una chispita del volcán ardiente      
tomó en su mano. Y te prendió en mi frente, 
libre llama de Dios, libertad bella...


Viento de noche
       

El viento es un can sin dueño,        
que lame la noche inmensa. 
La noche no tiene sueño. 
Y el hombre, entre sueños, piensa.        

       

Y el hombre sueña,      dormido, 
que el viento es un can sin dueño, 
que aúlla a sus pies tendido        
para lamerle el ensueño.

       

Y aun no ha sonado la hora.     

       

La noche no tiene sueño:        
¡alerta, la veladora!



(Dámaso Alonso nació en Madrid y pasó su infancia en La Felguera (Asturias). Estudió en Madrid con los jesuitas de Chamartín. Se le considera miembro de la Generación del 27, también se le suele encuadrar dentro de la primera generación de la posguerra. Licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras, se formó en el Centro de Estudios Históricos dirigido por Ramón Menéndez Pidal y tomó parte activa en las actividades de la Residencia de Estudiantes dirigida por el krausista Alberto Jiménez Fraud. Allí conoció a Federico García Lorca,a Luis Buñuel, a Pepín Bello y a Salvador Dalí; también conocerá en 1917 durante unas vacaciones al que será su gran amigo, Vicente Aleixandre, con el que convivirá en la España franquista. Colaboró en la Revista de Occidente y en Los Cuatro Vientos, y reivindicó la segunda etapa, la culterana, de la poesía de Luis de Góngora elaborando para explicarla una gran teoría de la expresión poética denominada Estilística. Hizo una edición crítica de las Soledades (1927) de este poeta, acompañada de una paráfrasis explicativa del mismo. Más tarde publicaría otras ediciones y estudios sobre este autor. Enseñó en Oxford dos años y luego fue catedrático de la Universidad de Valencia y posteriormente de Filología Románica en la Universidad de Madrid; en esta última formó, entre otros importantes discípulos, a Fernando Lázaro Carreter. En 1959 fue elegido miembro de la Real Academia de la Historia. También recibió el Premio Cervantes en 1978. Murió de un infarto en 1990.)