domingo, 7 de septiembre de 2008

Visto, Oído, Leído

  • El “culo con anteojos”, ese feo logotipo que promueve una hipotética ciudad de la cultura (San Sebastián, 2016) ya se ve adherido a los cristales de los múltiples comercios y sedes oficiales de la villa. Pensamos que mucho tendría que cambiar la gestión municipal o, al menos, la de quienes son responsables del departamento más ilustrado, para ofrecer a medio plazo un horizonte atractivo.
  • En una radio local, una adorable entrevistada hablaba el otro día de un biologicista. Nos estremecimos ante la palabra. Este neologismo quizás halle futuro, pero de momento no lo registra la Academia.
  • Leemos en una revista nacional: Francia lo apoya, ¿e Inglaterra? No debemos olvidar que la letra Y se convierte en E cuando la palabra siguiente empieza por el fonema I (terso e hilado) pero no cuando inicia diptongo (nieve y hielo) ni cuando Y comienza una interrogación: “¿Y Inglaterra?”.
  • “Confederalización”. He aquí otra palabra oída recientemente pero que no aparece en los diccionarios. Sin embargo, no encontramos término que exprese la acción de formar confederaciones. Muy probablemente, “confederalizar”, como neologismo, halle fortuna.
  • Oímos apalizar con el sentido de “dar una paliza”. Ignoramos cómo se ha formado el término, puesto que tampoco encontramos palizar. Pero sí “apalear”: dar con un palo a alguien o aventar el grano. Estamos confusos.  
  • Hay que ver el problema que tienen nuestras señoritas con su nariz. En un divertido reportaje de televisión aparecía ayer mismo una docena de famosas y famosetas luciendo sus nuevas napias tras pasar por el fisio o por el cirujano de mayor postín.Sostiene QP que la nariz es uno de los miembros del rostro que mejor define el conjunto de éste, que armoniza con él y forma un todo muy personal. Modificar la nariz es crear un desequilibrio; es algo contranatural que, de manera perceptible, notamos los demás, los no operados. Muy pocas mujeres ganan tras estas operaciones para ricas, pijas, presumidas e insatisfechas. A la postre convierten sus rostros en algo inarmónico, desagradable.Leticia Ortiz, pensando acaso en las monedas que se acuñarán el día de mañana, cuando ella sea reina (si no lo remedia, de una vez por todas, una república), se ha retocado la nariz. Esta chiquilla tenía una napia ligeramente aquilina -dicen que es señal evidente de fidelidad- que se compadecía con un rostro rico en ángulos, en aristas. Estaba muy guapa. Puede que ahora su nariz sea más perfecta, responda al canon griego o se acerque en sus formas al hociquito de Cleopatra o de Nefertiti en Tell el-Amarna. Así y todo, creemos que nuestra guapa Leticia ha perdido, por un exceso de rigor cortesano, buena parte de su personalidad.
  • Las aceras de la ciudad de San Sebastián ya están siendo, sin miedo a equivocarnos, las más peligrosas de España. Hoy, el desdichado e inerme peatón se ve asediado por ciclistas abrumadores, mozuelos con Sancheskis rompe-tobillos, patinadores con monopatín y hasta corredores pedestres que marchan de dos en dos despreocupadamente.El peatón sin ojos en el cogote está perdido. No le vendría mal un espejo retrovisor, chisme que podría situar a la altura de la cadera… Porque los más peligrosos -¡qué metáfora!- son los que te pueden dar por detrás.
  • Un amigo y buen conversador me dijo hace unas horas que él suele dividir el mundo entre los listos y los tontos. Es ésta una dicotomía algo simple, pero nos sirve. Yo prefiero separar el mundo entre la gente honrada y la deshonesta (ya ven, el puñetero matiz moral). Y, justamente, a los primeros los toman muchas veces por tontos; y a los segundos, por listos.
  • Vemos que los empleados de los servicio de jardinería de esta ciudad están sembrando estratégicamente grandes matas de jazmín. Estos arbustos oleáceos son originarios de Persia y crecen de manera espectacular en países cálidos y templados, junto a tapias y rinconeras defendidas del viento. Su olor, persistente al atardecer, es embriagador. Recuerdo una casa, en El Terreno, que estaba materialmente abrazada por esas plantas, algunas de las cuales formaban como un arco profundo y umbroso que conducía hasta el zaguán. Al comenzar la calle, el caminante ya comenzaba a recibir estos efluvios, aromas que continuaban persiguiéndote muchos metros más allá del porche.El olor a santidad debe de ser parecido.
  • Una ilustre escritora local me envía una prueba o test para que opine sobre el cambio climático. No voy a insistir en el asunto, pues ya nos ocupamos extensamente en algún blog precedente. Le digo, al final, que en los países seudototalitarios, como España, los gobiernos tienen mucho interés en alarmar a los ciudadanos con este tipo de cuestiones, maniobra con la que consiguen que no nos preocupemos ante otras cosas más próximas, más urgentes, más necesarias de rápida solución.
  • Con el mes de septiembre reaparecen los diarios gratuitos. Por cierto, en el primer número septembrino de Qué?, leemos: Asesina a su mujer a cuchilladas de madrugada. Una coma tras “cuchilladas” habría hecho inteligible el mensaje. Tal como está redactado, cabe preguntarse si, además de las cuchilladas de madrugada, las hay de mediodía, de media tarde, de medianoche, etc. ¡Qué importantes son las comas!
  • Comienza la Liga Nacional de Fútbol, motivo suficiente para enardecer a buena parte del personal y a crear tensiones hogareñas por el dominio del televisor. La crisis, “débil coyuntura económica” en boca del gobierno, se traslada a los clubes y a sus formaciones balompédicas; los fichajes brillan por su ausencia, ¿Ganará la liga algún humilde equipo de patadón y tentetieso? Sería bonito.
  • Un ilustre e ilustrado labrador me predice para este año un invierno largo y riguroso. ¿Cómo lo supo? Pues porque las castañas, que deben caer de los arbolitos allá entrado octubre, lo están haciendo ahora, las muy cucas.¡Ay!, como se entere Zapatero, le echará la culpa al cambio climático. Seguro.
  • Un amigo nuestro, en eventual viaje a China, nos decía que en Pekín, donde circulan cientos de miles de bicicletas, éstas van por la calzada, entre tranvías, automóviles (pocos), “Hondas” y algún que otro carricoche. Por la acera, solamente iban los peatones, y las ratas por las alcantarillas. Pero ciclistas por la acera, ni uno. ¿Qué pensará de todo esto Kalapié? ¿Quiénes están más avanzados: ellos o nosotros? Pregúntenselo a nuestros abuelitos cada vez que tienen que cruzar La Concha o el puente de Santa Catalina.

4 comentarios:

Donostialdia dijo...

Comenta Q.P. no encontrar palabra que defina el hecho de formar confederaciones, y creo yo que el término a usar sería CONFEDERAR.
Veamos el por qué : CONFEDERACIÓN según el diccionario de la Real Academia se define de esta guisa : confederación.
(Del lat. confoederatĭo, -ōnis).
1. f. Alianza, liga, unión o pacto entre personas, grupos o Estados.
2. f. Conjunto resultante de esta alianza, sea un organismo, una entidad o un Estado. Confederación Helvética.
Y CONFEDERAR como sigue :
confederar.
(Del lat. confoederāre).
1. tr. Hacer alianza, liga, unión o pacto entre varios. U. m. c. prnl.
Creo que está claro que si Confederar es hacer alianza o unión y La Confederación la la alianza o unión de varios , el hacer Confederación es CONFEDERAR. Que opina Q.P.? Un saludo Donostialdia

Anónimo dijo...

Nos habla Q.P. de los jazmines y su platación en los Jardines de San Sebastián y yo añado este texto copiado de la red sobre dicha flor
"El jazmín, la flor del perfume" :
El jazmín es de origen árabe, aunque pronto fue extendido por Europa. En un principio, se le dio el nombre de 'yasmin'. En términos botánicos, esta planta es clasificada como un arbusto perennifolio de la familia de las oleaceas.

Pero, sin duda, sus valores más apreciados son la belleza de su flor y su aroma, por lo que es utilizado para la fabricación de múltiples perfumes, sobre todo las variedades denominadas 'Jasminum officiale' y el 'Samac'. Aunque existen muchos tipos, la mayoría tienen la flor blanca, excepto algunas especies que la tienen de color amarilla.

El aroma
Los especialistas definen el aroma del jazmín como floral, cálido, animal, especiado, frutal o licorado. Precisamente por esa variedad de sensaciones olfativas que es capaz de producir está íntimamente ligado al mundo de la perfumería, donde es la flor blanca más utilizada.

La floración del jazmín se produce desde agosto hasta octubre y, aunque en la actualidad la producción de jazmín es un tanto reducida en comparación con épocas anteriores, la flor es imprescindible para la producción de perfumes. Las flores son recolectadas una a una y, al igual que la rosa, se recoge antes de que salga el sol, para que éste no las dañe.
Entre sus variedades están las que siguen :

- Jazmin común, Jazmin morisco, Jazmín blanco, Jazminero, Jazmín de verano (Jasminum officinale)

- Jazmín amarillo, Jazmín de invierno, Jazmin de San José (Jasminum nudiflorum)

- Jazmín español, Jazmín real, Jazmín de España (Jasminum grandiflorum)

- Jazmín chino, Jazmín de China (Jasminum polyanthum)

- Jazmín amarillo, Jazmín de primavera (Jasminum mesnyi)

- Jazmín italiano (Jasminum humile)

- Diamela, Jazmín de Arabia (Jasminum sambac)

- Jazmín de las Azores (Jasminum azoricum)

- Jazminorro, Jazmín silvestre (Jasminum fruticans
Espero y deseo que este comentario sea ilustrativo para todos aquellos que leeis este blog.

marcel dijo...

A ver que os parece este bellísimo poema de Rafael Heliodoro Valle :
"Jazmines del cabo"

¿Por qué causas misteriosas
la música de un violín
o el perfume de un jazmín
nos recuerdan muchas cosas?
Sortijas de aguas preciosas,
pañuelos de raso y tul,
cartas dentro de un baúl,
valses del tiempo pasado,
y lo del cuento azulado:
"Este era un príncipe azul"

Esa flor nítida es una
cosa de la primavera:
un jazmín que ella nos diera
en una noche de luna.
Quién sabe por qué fortuna
esa romántica flor
puede expresar el temblor
sutil que el en alma vive,
eso que nunca se escribe
en una carta de amor.

Suave la hacen los cariños,
triste las penas secretas,
y la arrancan los poetas
y la deshojan los niños.
Si está sobre los corpiños
su perfume nos evoca
el beso, cuya miel loca
deja sobre el corazón
la inefable sensación
de una hostia en la boca.

Cuando en los días primeros
se conjuga el verbo amar
sus flores en el solar
se abren a los aguaceros...
Dias tibios y ligeros,
días de balcón y esquela
de rondar la callejuela
y de escribir madrigales;
páginas sentimentales
de nuestra mejor novela.

Días de embriaguez divina,
–todo por unas pestañas–
cuando se ven las montañas
coronarse de neblina.
Cuando hay una bandolina
temblando ante rejas raras,
cuando se cunden las varas
de jazmines y de rosas
y parecen más hermosas
las noches frescas y claras...

Y cuando el alma, en su brío,
lo que tiene el jazmín toma:
si al abrirse, riega aroma,
si al sacudirse, rocío.
Y alguien nos dice "eres mío"
todas las cosas son bellas,
y nuestas movibles huellas,
de pálidos soñadores
van sobre puentes de flores
y bajo palios de estrellas.

Entonces en giro blando,
son –envueltas en aromas–
hacia el viento las palomas
jazmines que van volando...
En esos días es cuando
tenemos palacios reales
con terrazas de cristales
y bruñidos pavimentos
y son de verdad los cuentos
de los reyes orientales.

Jazmines de sedas finas
y de carnes aromosas,
y más buenos que las rosas
porque no tienen espinas.
Platas de fragantes minas,
incensarios de placer,
novios para la mujer
sin novio que haga canciones,
quieren como corazones
cuando se dan a querer.

Y aquellos de la sumisa
edad cuando nos ensalma
la novia, el jazmín del alma,
la hostia, el jazmín de la misa.
Y los que peina la brisa
cuando moja los barrancos,
los que están junto a los bancos
y los parques y los muros;
jazmines bellos y puros
como algunos dientes blancos.

Los de silvestre hermosura
que eran –con piedad contrita–
regados por la abuelita
en la madrugada pura.
(La abuela por su blancura
en el recuerdo me sabe
a un jazmín de los más suave
que se coge en los sembrados,
un jazmín de los lavados
con el agua de la llave...)

Es jazmín con viejos oros
el marfil de los pianos.
¡Yo he visto volar dos manos
sobre jazmines sonoros!
Con sus egregios decoros,
como nacido entre brumas,
daba el champán sus espumas
en las copas champañeras,
entre un blancor de pecheras
y de abanicos de plumas...

Niña de mi devoción,
déjame que ahora duerma
viendo el brillo de la esperma
esparcida en el salón.
Me acuerdo, con la emoción
casta del primer anhelo
de tus mejillas de cielo;
de blancura adorable
y hasta del inolvidable
perfume de tu pañuelo...

¡Oh, Julieta, oh, Margarita!
tu evocación es al fin,
a manera de un jazmín
de primavera bendita.
¡Oh, balcón de aquella cita
por lo romántica, loca,
pues cualquier palabra es poca
para decir lo que yo
sentí cuando ella me dio
de comulgar en su boca!

Jazmines de noble cuna
los de mis cánticos; puestos
a serenarse en los tiestos
que trasplanté de la luna.
¡Buenas noches! En la bruna
tiniebla un surtidor mana.
Jazmines hasta mañana!...
De aroma haciendo derroche,
entrad, porque en esta noche
quedó abierta mi ventana....

Por cierto Rafael Heliodoro Valle es un escritor nacido en Tegucigalpa (Honduras) que se afincó en México, donde falleció.

rinconete dijo...

Veo que os ha puesto muy poéticos el comentario sobre los jazmines que hace nuestro bloggero, por el contrario el Poeta español JUAN DE SALINAS
España (1559-1643) no opinaba de igual manera en el siguiente poema:

EN ALABANZA DE LA ROSA EN COMPETENCIA DEL JAZMÍN

El que eligió en el jardín
el jazmín, no fue discreto,
que no tiene olor perfeto
si se marchita el jazmín.
Mas la rosa hasta su fin,
porque aun su morir se alabe,
tiene olor más dulce y suave,
fragancia más olorosa:
luego mejor es la rosa
y el jazmín menos süave.

Tú, que rosa y jazmín ves,
eliges la pompa breve
del jazmín, fragante nieve,
que un soplo al céfiro es;
mas conociendo después
la altiva lisonja hermosa
de la rosa, cuidadosa
la antepondrás en tu amor;
que es el jazmín poca flor,
mucha fragancia la rosa.